El Consejo de Seguridad inicia este jueves la primera ronda de sondeos informales, conocida como ‘straw polls’, para recomendar un candidato a secretario general de la ONU, cuyo nombramiento final corresponde a la Asamblea General.
Los quince países que componen Consejo se reúnen para celebrar la primera consulta sobre los aspirantes en una sesión confidencial a puerta cerrada.
Los miembros del Consejo reciben una papeleta blanca en la que pueden optar por votar a favor, en contra o ‘sin opinión’. Para preservar el sentido de sus votos, se dividen en tres salas contiguas antes del recuento.
Los resultados, que todavía no son vinculantes, no se divulgan públicamente. Según explicaron fuentes diplomáticas a EFE, solo los Estados miembros y los países que han presentado candidatos tienen acceso a ellos.
Aunque suelen filtrarse, no se conoce la postura individual de cada país, sino únicamente el número total de apoyos, rechazos e indecisos, por lo que en esta fase no se revela si alguno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto (Francia, China, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido) bloqueará a alguno de los aspirantes.
Un primer termómetro de la carrera
David Steven, investigador principal de la United Nations Foundation -una organización independiente para apoyar a la ONU, creada por el fundador de la CNN, Ted Turner- afirmó que este sondeo sirve más como una especie de termómetro entre los candidatos.
Según las anteriores elecciones, Steven apuntó que los resultados de la votación reflejan sobre todo si hay algún candidato muy adelantado o uno muy rezagado, que acostumbra a abandonar la carrera.
Una vez que el Consejo de Seguridad dé por concluida la ronda de sondeos no vinculantes, se dará paso en otra fecha a la conocida como votación de las papeletas de colores.
En esta fase, los cinco miembros permanentes votan con una papeleta roja, mientras que los otros diez lo hacen con una blanca. Un voto en contra en una papeleta roja supone el veto de uno de los miembros permanentes y, por tanto, deja al aspirante sin posibilidades.
Este proceso hace que la decisión dependa de un acuerdo entre las cinco potencias con derecho a veto, o al menos de un candidato que no genere objeciones entre ninguna de ellas.
En 2016, cuando fue elegido el actual secretario general, el portugués António Guterres, se celebraron seis rondas de votaciones, entre vinculantes y no vinculantes, antes de que el Consejo de Seguridad recomendara su candidatura a la Asamblea General, donde fue aprobada por los 193 Estados miembros, recuerda Steven.
¿Nuevos candidatos?
Actualmente se encuentran en la terna la chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa; la costarricense Rebeca Grynspan; la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, y el senegalés Macky Sall.
Además, en las últimas horas se ha unido a la carrera el diplomático ugandés Olara Otunnu.
Las normas de la elección no establecen un calendario claro, sin embargo, al entrar en la carrera en este momento, Otunnu ha perdido la oportunidad de participar en el debate de aspirantes que se celebró la semana pasada. Tampoco se ha presentado ante la Asamblea General.
Por eso, la presidenta de ese órgano, Annalena Baerbock, ha solicitado a la presidencia del Consejo de Seguridad, que este mes ostenta la República Democrática del Congo, que no se incluya a Otunnu en esta primera consulta hasta que pueda presentarse y competir en igualdad de condiciones.
Vía Notitarde