Los constantes y prolongados apagones que azotan al sector Virgen del Valle, en la parroquia Las Cocuizas de Maturín, afectan de manera directa a los pacientes recluidos en el hospital psiquiátrico «Dr. Luis Daniel Beauperthuy». Así lo denunciaron los propios habitantes de la zona, quienes manifestaron su profunda preocupación ante la falta de plantas eléctricas operativas o sistemas de iluminación de emergencia dentro del recinto.
De acuerdo con las declaraciones de los vecinos, los racionamientos eléctricos ocurren diariamente y se extienden por bloques de hasta seis horas, generalmente de 9:00 a. m. a 3:00 p. m. o de 7:00 p. m. a 1:00 a. m., dejando al centro médico en total oscuridad.
Testimonios
Luis Presilla, residente cuya vivienda se encuentra justo frente al hospital, relató que la falta de luz durante las noches sume a las instalaciones en una absoluta penumbra. Explicó que el intenso calor provoca que los enfermos se alteren y comiencen a gritar en la oscuridad, lo que también impide el descanso de los vecinos de la comunidad.
Por su parte, William Bello, otro habitante de la zona, destacó que al caer la noche sin servicio eléctrico, los pacientes se desestabilizan severamente, comenzando a gritar y a sacudir las rejas del recinto en su desesperación.
En ese mismo sentido, el vecino Óscar Rivas señaló que la combinación de encierro, oscuridad y calor sofocante es el detonante principal de estas crisis. Reflexionó que si la situación genera un alto estrés en una persona sana, el impacto en quienes padecen condiciones psiquiátricas es devastador, alterando su conducta de forma extrema, especialmente durante los cortes nocturnos.
Asimismo, Fuentes internas del hospital detallaron que la falta de visibilidad ya ha propiciado episodios de agresividad y fricción entre los internos. Ante la ausencia de contención visual y un monitoreo efectivo, algunos pacientes han llegado a sufrir «lesiones de consideración». Asimismo, advierten que la oscuridad dificulta la administración oportuna de tratamientos médicos, poniendo en riesgo la integridad física de los internos y convirtiendo las guardias nocturnas en situaciones de alta tensión.



Sin embargo, el director del recinto, Lino Briceño, alegó que los cortes eléctricos en la zona no suelen ser tan prolongados. Según explicó, cuando se suspende el servicio, la luz tarda solo de dos a tres horas en regresar, generalmente durante el día. Añadió que si el apagón ocurre en la noche, suele ser cuando los pacientes ya están medicados y dormidos. No obstante, admitió que la falta de energía sí genera problemas de seguridad.
«En algunas ocasiones, los delincuentes han ingresado al centro de salud para molestar a los enfermos, aprovechándose de la oscuridad».
Ante esta alarmante realidad, la comunidad exige a las autoridades gubernamentales y de salud una respuesta urgente. Solicitan la dotación inmediata de plantas eléctricas o sistemas de energía auxiliar para el hospital psiquiátrico, garantizando así un trato digno y un entorno seguro tanto para los pacientes como para el personal médico.

Fotos | Juan Carlos Goitía