La ciencia médica ha dado un giro en sus recomendaciones. Recientes revisiones internacionales publicadas en The Lancet sugieren que, más que la cifra mágica de los 10.000 pasos, lo verdaderamente determinante para la longevidad es la duración y la constancia de la actividad física.
Caminar se ha consolidado como el ejercicio global por excelencia, pero su impacto real depende del tiempo que le dediques. Esto es lo que sucede en tu organismo según el cronómetro:
1. Caminata de 15 minutos
Dedicarse a caminar un cuarto de hora a paso ligero es suficiente para iniciar cambios clínicos significativos.
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- Gasto calórico: Entre 60 y 90 calorías.
- Salud cardíaca: Según el Biobanco del Reino Unido, quienes realizan sesiones de este intervalo reducen el riesgo cardiovascular de un 13,03% a un 4,39%.
- Control de azúcar: Mejora la sensibilidad a la insulina durante varias horas, siendo ideal para realizarse después de las comidas.
- El ritmo ideal: El investigador Paddy Dempsey recomienda un paso donde puedas hablar, pero no cantar.
2. Caminata de 30 minutos
Extender el tiempo a media hora permite alcanzar la recomendación internacional de 150 minutos de actividad física semanal.
- Gasto calórico: Entre 120 y 180 calorías.
- Impacto neurológico: Estudios de la Universidad de Maryland demuestran que mejora la memoria y retrasa la aparición de demencia al fortalecer las conexiones neuronales.
- Grasa visceral: Ayuda a reducir la grasa abdominal, clave para prevenir la diabetes tipo 2.
- Tip experto: Aplicar el método Fartlek (acelerar el ritmo durante 60 segundos en varios tramos) potencia la resistencia muscular.
3. Caminata de 45 minutos
Es el umbral donde el cuerpo alcanza su mayor ventaja integral, especialmente para la pérdida de peso.
- Gasto calórico: Entre 180 y 270 calorías.
- Efecto estético y clínico: Investigaciones señalan que 12 semanas de caminatas de esta duración reducen significativamente la circunferencia de la cintura y el porcentaje de grasa corporal.
- Salud mental: Ayuda a regular los ritmos circadianos, mejora la calidad del sueño y reduce el cortisol (la hormona del estrés).
La advertencia de los expertos
A pesar de los beneficios, la profesora Amanda Daley (Universidad de Loughborough) advierte que una caminata larga no compensa un día de sedentarismo extremo. «Estar sentado durante horas sigue siendo un factor de riesgo independiente», señala. La clave es el movimiento constante a lo largo del día.
Con información de Infobae