Cuba inició la implementación estratégica de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) para robustecer la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional. Las provincias de La Habana, Holguín y Granma contarán con una mayor eficiencia y capacidad de respuesta ante las fluctuaciones en la generación.
La integración de esta tecnología responde a la necesidad de gestionar la intermitencia propia de las fuentes renovables, especialmente de la energía solar fotovoltaica que se ha multiplicado recientemente en el territorio nacional.
Los BESS permiten acumular el excedente de electricidad producido durante las horas de mayor radiación para liberarlo de forma inmediata cuando la demanda lo requiera o la generación fluctúe.
Si bien estas inversiones no suprimen de forma inmediata el déficit de generación que atraviesa el país, aportan estabilidad. Al responder en fracciones de segundo ante cualquier fluctuación de la red, estas baterías contribuyen a evitar el colapso total del sistema eléctrico y minimizan el riesgo de apagones generalizados.
Especialistas del sector destacan que el funcionamiento de estas baterías es crucial para la regulación de la frecuencia y la corrección de desbalances en la red en cuestión de segundos. Según Carmen Santos Roque, experta involucrada en el montaje de estos equipos, la flexibilidad técnica que aporta el sistema es lo que permite incorporar mayores volúmenes de energía limpia sin poner en riesgo la seguridad del suministro eléctrico.
Esta modernización tecnológica, respaldada por la capacitación de personal especializado, trasciende la mejora técnica para convertirse en un pilar de la soberanía energética de la isla. Con la puesta en marcha de estos sistemas, Cuba consolida una estrategia de largo plazo que busca una mayor eficiencia operativa y una transición hacia un modelo energético más autónomo y diversificado.
Como parte de la soberanía energética, la Unión Eléctrica (UNE) cubana ejecuta la instalación de cinco mil sistemas fotovoltaicos de 2 kW donados por China. Este programa permite mitigar el impacto de la crisis energética al diversificar la matriz de generación.
Del total de unidades, dos mil 671 se destinan a servicios municipales vitales, para garantizar que instalaciones como hogares maternos, policlínicos, sucursales bancarias y emisoras de radio mantengan su operatividad independientemente de las contingencias en la red nacional. Mientras que dos mil 329 sistemas a hogares ubicados en comunidades de difícil acceso.
El despliegue de estos sistemas aislados asegura funciones esenciales como la refrigeración de vacunas y la atención médica de urgencia durante cortes de suministro. Asimismo, busca transformar la calidad de vida en el campo al permitir el uso de electrodomésticos básicos y fomentar la permanencia de los habitantes en sus localidades, al reducir la migración interna por causas energéticas.
Vía VTV