Usuarios y comerciantes del Boulevard Arriojas, en Maturín, denuncian que dos locales de la zona generan una fuerte contaminación sónica al colocar sus cornetas hacia la vía pública a alto volumen durante todo el día.
Los afectados señalan que transitar por el tramo final del boulevard se ha convertido en un tormento. Esta situación no solo afecta la convivencia diaria, sino que también perjudica la actividad comercial de los negocios vecinos, donde el elevado ruido ambiental impide incluso mantener una conversación fluida.



«En este momento el ruido es moderado, pero más tarde suben el volumen. Tengo que aprovechar ahora para poder hablar contigo; de lo contrario, tendría que gritar y ni siquiera escucharíamos nuestra propia conversación. Cuando les digo que le bajen la intensidad, ellos dicen que son órdenes del dueño», señaló una de las comerciantes afectadas del sector.
Los denunciantes señalaron que han acudido reiteradamente a las autoridades para solicitar la regulación de los niveles de ruido; sin embargo, aseguran que las medidas implementadas hasta ahora han sido insuficientes para resolver el problema de forma definitiva.
«Eso es una falta de respeto. Nosotros denunciamos a los servicios de emergencia; llamamos, la policía viene, pero les dan una comisión y, en cuanto las patrullas se van, le suben todavía más al volumen», añadió la comerciante.




A esta problemática por ruido se añaden otros inconvenientes ambientales y sanitarios reportados por transeúntes y trabajadores del centro. Ante esta situación, los afectados exigen la intervención de las autoridades competentes para sancionar a los infractores y asegurar un entorno propicio tanto para el comercio como para el libre tránsito.
«A veces tenemos que cambiar de lugar a mi hermana para que pueda comer. El negocio que montaron en la parte alta bota ‘agua de pollo’ y pescado, y el olor fétido es completamente insoportable», expresó la denunciante.
Foto/Arialex Brazón