Las autoridades colombianas hicieron efectiva la captura del médico Alberto Posada, señalado como presunto responsable de una cadena de abusos sexuales que se habría extendido por casi tres décadas. La detención, ejecutada por la Policía Nacional, se produce luego de que más de 50 mujeres rompieran el silencio y denunciaran prácticas vejatorias durante sus consultas urológicas y renales.
Un historial de impunidad y negligencia ética
El caso ha generado indignación no solo por la gravedad de los testimonios, sino por la aparente falla en los mecanismos de control. A pesar de haber recibido sanciones previas, Posada continuó ejerciendo su profesión.
Trascendió que el Tribunal de Ética Médica de Antioquia solo lo había suspendido por seis meses en el pasado, una inhabilitación que el galeno habría ignorado para seguir recibiendo pacientes, lo que permitió que el número de víctimas aumentara con el tiempo.
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Modus operandi
Los relatos de las víctimas coinciden en un patrón de manipulación y uso de autoridad. Marcela Sierra, una de las denunciantes, relató en el podcast Vos Podes cómo una consulta por cálculos renales derivó en una agresión sexual.
- Exámenes injustificados: El médico realizaba tactos vaginales y manipulación de senos bajo el pretexto de «descartar enfermedades» o «revisar la vida sexual».
- Manipulación psicológica: Sierra denunció que el médico le pedía cerrar los ojos, cuestionaba su nivel de excitación y afirmaba poseer «poderes sanadores».
- Uso de la confianza: Muchas pacientes acudieron por recomendación familiar o por el prestigio del médico, lo que dificultaba la identificación inmediata del abuso.
«Yo llegué confiando en que era el médico de mi papá. Terminó generándome un daño gigante en mi autoestima y en mis relaciones», confesó Sierra.
Casos que abarcan tres décadas
La investigación de la Fiscalía de Medellín ha recopilado testimonios que datan desde el año 2005 hasta la actualidad. Natalia Aristizábal, otra de las denunciantes, recordó que en su cita por problemas renales, Posada intentó justificar exámenes ginecológicos utilizando libros de anatomía para confundirla.
Incluso en 2012, otras pacientes reportaron que el médico insistía en «mejorar la vida sexual» de las mujeres como parte de sus tratamientos urológicos. La gravedad del caso se extiende a múltiples generaciones; una testigo señaló que tanto ella como su hija fueron víctimas de conductas similares.
Proceso judicial en curso
En el video de la captura difundido por medios locales, se observa a Posada permanecer en silencio mientras una oficial de policía le lee sus derechos. Actualmente, la Fiscalía General de la Nación lidera el proceso, basándose en el testimonio de las cerca de 50 presuntas víctimas.
Este caso pone bajo la lupa la vigilancia de los tribunales de ética médica en Colombia y la necesidad de protocolos más estrictos para proteger a las pacientes de depredadores en el sector salud.
Con información de Caraota digital