El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, lanzó una enérgica condena contra la reciente orden ejecutiva firmada por la administración de Donald Trump, calificando las medidas como un «acto de desestabilización regional» y un «abuso» que la comunidad internacional no debería tolerar.
Durante un encuentro con grupos de solidaridad celebrado el sábado, el mandatario denunció que la nueva ofensiva de Washington no solo busca un «cambio de régimen» en la isla, sino que intenta coaccionar a naciones terceras, obligándolas a elegir entre sus vínculos con Cuba o el acceso al sistema financiero estadounidense.
El impacto de la nueva orden ejecutiva
La medida, firmada el pasado viernes, intensifica el cerco económico al bloquear activos de personas y entidades que operen en sectores estratégicos como energía, minería, defensa, seguridad y tecnología. La presión se extiende a la banca internacional, bajo la amenaza de perder cuentas en Estados Unidos si facilitan transacciones con la isla.
“Esta orden ejecutiva es un caso de injerencia directa y unilateral. Es un intento de imponer un modelo político por coerción económica, utilizando leyes domésticas para dictar políticas ajenas en detrimento del multilateralismo”, sentenció el jefe de Estado.
Crisis energética y humanitaria
El endurecimiento de las sanciones ocurre en un contexto crítico para la nación caribeña, que solo produce el 40% del crudo necesario para su consumo. Desde enero, el «cerco energético» ha sumergido al país en una crisis profunda caracterizada por:
- Apagones prolongados y parálisis industrial.
- Colapso del transporte y cancelación de rutas aéreas.
- Desabastecimiento crítico de alimentos y medicinas básicas.
Díaz-Canel comparó la situación con las crisis en Palestina o Líbano, advirtiendo que se trata de un «castigo colectivo» que busca asfixiar la economía para forzar un quiebre político, incluso bajo la mención explícita del uso de la fuerza por parte de Washington.
El dilema del «Estado fallido»
Frente a las acusaciones de la Casa Blanca que catalogan a Cuba como una «amenaza extraordinaria» o un «Estado fallido», el mandatario respondió con ironía sobre la supuesta preocupación de EE. UU. por los derechos humanos de los cubanos.
“Si están tan preocupados por las vicisitudes del pueblo, que levanten el bloqueo”, expresó, argumentando que la política de Washington es la causa raíz de las carencias que enfrenta la isla.
Vía El Regional de Zulia