Hernán Azócar, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), seccional Maturín, continúa alzando la voz ante el mal estado en que se encuentra la sede sur de esta casa de estudios.
El vocero informó que las instalaciones permanecen en situación de abandono, sin recibir apoyo de las autoridades regionales. Afirmó que pese a estas condiciones, el cuerpo docente continúa impartiendo clases debido al compromiso ético que mantienen con la formación de cada estudiante.
“Nuestra sede está a merced de la delincuencia; constantemente se roban ventanas y puertas. La desidia crece de manera exponencial ante la falta de atención de las autoridades competentes en materia de seguridad”, denunció Azócar.






Asimismo, explicó que los sectores A y B de la universidad están totalmente deteriorados y que las escasas mejoras solo se perciben en la sede de postgrado. Comentó además que, aunque se activó una unidad de transporte, esta resulta insuficiente para cubrir la demanda de la población estudiantil.
“Es la juventud que hace vida en el Pedagógico la que clama por volver a sus aulas de manera digna; con baños funcionales, comedor y biblioteca. Esa es la petición que mantenemos desde el gremio”, enfatizó.
Azócar señaló que es imperativo recuperar la sede sur, no solo por su valor histórico, sino porque cuenta con los espacios adecuados para la formación docente, lo que permitiría desarrollar mejores actividades académicas.


Por su parte, el decano de la institución, Robin Ascanio, informó que durante el año 2025 la matrícula experimentó un crecimiento notable.
La población supera los 1.500 estudiantes regulares y, tras las inscripciones de ese año, se sumaron alrededor de 900 nuevos ingresos asignados por la OPSU, lo que elevará la cifra a más de 2.000 estudiantes en Maturín.
Fotos/Juan Goitía y Anselmo Sánchez (pasante)