En una escalada sin precedentes de las hostilidades regionales que han marcado las últimas dos semanas, el centro de Dubái se convirtió este jueves en el nuevo escenario del conflicto. Diversas explosiones sacudieron la capital comercial de los Emiratos Árabes Unidos durante la mañana, provocando el pánico entre los residentes y elevando la tensión internacional a niveles críticos. Testigos presenciales informaron haber escuchado detonaciones, incluida una de gran intensidad, seguidas de columnas de humo que se disipaban sobre barrios residenciales de la ciudad.
Este nuevo frente de batalla se enmarca en la campaña de represalias iniciada por Irán contra las naciones del Golfo, como respuesta directa a los bombardeos previos ejecutados por las fuerzas de Israel y Estados Unidos en territorio iraní. La ofensiva ha alcanzado puntos emblemáticos de la infraestructura urbana, destacando el impacto en la Torre Address Creek 2. Los equipos de bomberos tuvieron que intervenir de urgencia para extinguir un incendio declarado en dos unidades de este rascacielos, que muestra daños estructurales visibles en sus plantas superiores.
A pesar de la violencia de los estallidos, las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos han confirmado que no se han reportado víctimas mortales ni heridos hasta el momento. El gobierno emiratí informó haber activado sus sistemas de defensa aérea en dos ocasiones distintas para proteger a la metrópoli de los proyectiles entrantes.
Este ataque a Dubái se suma a los recientes incidentes reportados en las bases petroleras de Baréin y Omán, consolidando una crisis que mantiene el precio del crudo en máximos históricos. Con el estrecho de Ormuz prácticamente bloqueado y el conflicto trasladándose a los centros financieros de la región, la estabilidad de la economía global pende de un hilo mientras la ofensiva de Irán continúa desafiando las resoluciones de la ONU.
Vía El Mundo