Cada diciembre, la sociedad parece repetir un libreto: fiestas, balances, gastos y compromisos que se suman a un año de tensiones. Sin embargo, lo que antes se interpretaba como simple fatiga estacional hoy se reconoce como un fenómeno más complejo: el “cansancio rabioso”, un estado de agotamiento que no solo quita energía, sino que despierta ira, intolerancia y resentimiento.
Tradicionalmente, el burnout se vinculaba al ámbito laboral. Hoy, según especialistas, el desgaste se extiende a todas las dimensiones de la vida cotidiana. El cansancio rabioso surge cuando la fatiga se combina con frustraciones crónicas —crisis económicas, inseguridad, expectativas incumplidas— y se transforma en un estado emocional cercano al psicotrauma. En este contexto, las personas reaccionan con rapidez, razonan con menor profundidad y buscan culpables en su entorno.

Factores que lo alimentan
- Autoexigencia digital: La hiperconexión y la presión constante de mostrar productividad y felicidad en redes sociales amplifican el estrés.
- Algoritmo de la hostilidad: Plataformas digitales premian la indignación y la confrontación, reforzando la irritabilidad colectiva.
- Frustración sistémica: La brecha entre promesas de prosperidad y realidades adversas genera resentimiento profundo.
Fin de año: el caldo de cultivo
El cierre del calendario intensifica este fenómeno. Los balances personales, las tensiones familiares y los gastos excesivos se convierten en detonantes de crisis emocionales. Psicólogos advierten que la “obligación cultural” de estar alegre en Navidad contrasta con la realidad de muchas personas, generando tristeza, enojo y depresión.
El cansancio rabioso se refleja en:
- Aumento de conflictos en el tránsito y espacios públicos.
- Mayor violencia verbal en instituciones educativas y laborales.
- Hostilidad en redes sociales, donde la indignación se viraliza rápidamente.
Estrategias de mitigación
Expertos sugieren que el abordaje debe ir más allá del autocuidado individual:
- Identificar el malestar: Reconocer que no es solo cansancio físico, sino un estilo de vida insostenible.
- Regular estímulos: Reducir la exposición a contenidos digitales que fomenten la indignación.
- Prevenir conflictos: Priorizar pausas y comunicación diferida para evitar daños irreparables en vínculos personales.
En conclusión, el “cansancio rabioso” es la expresión de una sociedad agotada y resentida, donde diciembre actúa como catalizador de tensiones acumuladas. Más que un simple “estrés de fin de año”, se trata de una crisis emocional que exige respuestas colectivas y estructurales.
Fuente/El Impulso/Infobae
Fotos/Generadas con IA(Gemini)