El príncipe Harry dijo este miércoles ante el Tribunal Superior de Londres que las normas de la monarquía británica le impidieron demandar antes a la prensa sensacionalista del país por la intromisión ilícita en su vida privada.
«Como miembro de la institución, la política era ‘nunca quejarse, nunca dar explicaciones’«, afirmó, al testificar en su demanda contra Associated Newspapers Limited (ANL), editora de Daily Mail y Mail on Sunday, a los que acusa de causarle daños graves al obtener ilegalmente datos personales.
El duque de Sussex explicó que empezó a tomar medidas legales contra varios grupos mediáticos en 2019, después de que su esposa, Meghan Markle (con quien ahora vive en Estados Unidos), lo hiciera también contra ANL por publicar una carta confidencial que le había enviado a su padre.
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En el juicio actual, que empezó el pasado lunes, Harry acusa a Associated de usar «técnicas ilegales» para acceder a información, como el pirateo de mensajes de voz, intervención de líneas fijas, blagging o extracción de datos mediante engaño, escuchas físicas y obtención de facturas telefónicas y detalles de vuelos de su entonces novia, Chelsy Davy.
Al testificar ante el juez Matthew Nicklin, Harry negó este miércoles la afirmación del abogado de ANL, Antony White, de que su círculo social facilitaba a propósito noticias a las periodistas Rebecca English y Katie Nicholl, autoras de la mayoría de artículos en disputa.
Según el duque, el tipo de información que aparecía en sus textos «no eran cosas que hubiera comentado con cualquier amigo», y puso como ejemplo las conversaciones con su hermano, Guillermo, sobre su difunta madre, Lady Di, planes para encontrarse con Davy o la propuesta de su antigua niñera, Tiggy Legge-Bourke, de hacerle padrino de su hijo.
Limitarse a contestar las preguntas
En un momento de la vista, el juez explicó a Harry que no era su papel rebatir cada alegación del abogado de la parte contraria (eso lo haría posteriormente su propio abogado), sino limitarse a contestar las preguntas.
En el caso del duque, en este proceso de nueve semanas se examinarán 14 artículos escritos sobre todo por English y Nicholl entre 2001 y 2013.
Al tratar estos temas, el príncipe aseguró que recordarlo es «una experiencia traumática recurrente». «Que mi vida, como la de otros, haya sido comercializada de esta manera desde que era adolescente, indagando en cada aspecto de mi vida privada, escuchando llamadas, pirateando vuelos para poder averiguar adónde voy…», criticó Harry, tal y como comparte BBC. «Sentarse aquí y volver a pasar por todo esto, y que ellos presenten su propia defensa y afirmen que no tengo derecho a la privacidad, es repugnante».
Además, opinó que, desde que arrancó el juicio, su vida «solo ha empeorado», y que lo único que pide es una disculpa y que se rindan cuentas.
Al hablar de la editora ANL, se le rompió la voz y, antes de marcharse de la sala, concluyó su testimonio con una frase lapidaria: «Ha convertido la vida de mi mujer en un auténtico infierno».
Además del hijo menor del rey Carlos III, se querellan contra el grupo mediático el cantante Elton John y su marido David Furnish, las actrices Liz Hurley y Sadie Frost, Doreen Lawrence (madre del joven negro Stephen Lawrence, asesinado en 1993 en un ataque racista) y el exdiputado liberaldemócrata Simon Hughes.
Antes del juicio contra Associated Newspapers, el príncipe Harry ya ganó otros casos por escuchas telefónicas y obtención ilegal de información contra Mirror Group Newspapers (MGN) y News Group Newspapers, editora de The Sun y del desaparecido News of the World.
Vía Globovisión