Ciencia

El segundo «Paciente de Berlín» abre una nueva era en la cura del VIH

A finales de 2024 y durante 2025, la comunidad científica celebró al séptimo paciente curado en el mundo, conocido como el «segundo Paciente de Berlín»

Alemania ha sido el escenario de los casos más emblemáticos de curación del VIH mediante trasplantes de células madre. Lo que comenzó como un evento único con el Paciente de Berlín (Timothy Ray Brown) en 2007, se ha consolidado hoy como una línea de investigación sólida.

El Hito Reciente: El Segundo Paciente de Berlín (2024-2025)

A finales de 2024 y durante 2025, la comunidad científica celebró al séptimo paciente curado en el mundo, conocido como el «segundo Paciente de Berlín».

La novedad: A diferencia de los casos anteriores, el donante de este paciente no tenía la mutación genética doble (homocigota) que bloquea el VIH, sino solo una copia (heterocigota).

Por qué es importante: Esto cambia las reglas del juego. Sugiere que no necesitamos encontrar donantes «perfectos» y ultra raros (que solo son el 1% de la población) para lograr la remisión, lo que amplía enormemente el grupo de posibles donantes.

El Consolidado: El Paciente de Düsseldorf

En 2023, se confirmó la curación completa de Marc Franke, el Paciente de Düsseldorf. Tras recibir un trasplante para tratar su leucemia en 2013 y suspender los antirretrovirales en 2018, los investigadores alemanes confirmaron que el virus ya no existía en su organismo. Su caso demostró que la curación es sostenible a largo plazo.

¿Cómo funciona este procedimiento?


El proceso es una carambola científica fascinante:

Limpieza: Se elimina el sistema inmunitario «enfermo» del paciente (con cáncer y VIH) mediante quimioterapia agresiva.

Sustitución: Se trasplantan células madre de un donante que posee la mutación CCR5-Δ32.

Resistencia: Esta mutación «cierra la puerta» de las células (el receptor CCR5), impidiendo que el VIH pueda entrar en ellas. El nuevo sistema inmune nace siendo invulnerable al virus.

La Realidad: ¿Cura para todos?


Aunque los resultados son esperanzadores, no es un tratamiento estándar.

  • Riesgo: El trasplante de médula ósea tiene una mortalidad de casi el 10%-15%. Es demasiado peligroso para alguien que puede vivir una vida normal con una pastilla diaria.
  • El objetivo real: Estos pacientes son «modelos biológicos». Los científicos alemanes están usando lo aprendido aquí para desarrollar terapias génicas que imiten este efecto sin necesidad de un trasplante tan invasivo.

Actualmente, Alemania lidera el consorcio IciStem, que analiza a nivel mundial a pacientes con VIH que deben someterse a trasplantes por cáncer, buscando replicar estos éxitos de forma más segura.

Aunque el procedimiento aún es complejo y no aplicable de forma masiva, este logro marca un paso clave hacia una cura definitiva, mientras la ciencia sigue avanzando.

Vía El Regional del Zulia

Noelis Idrogo

Periodista en La Prensa de Monagas

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