Hace 12 años, la vida de Emiliana Rodríguez dio un giro inesperado que transformó su visión del mundo y de la maternidad. Tras un embarazo controlado y sin alertas previas, el nacimiento de su hija Enribella Gabriela trajo consigo un diagnóstico que, aunque inicialmente difícil de procesar, se convirtió en el inicio de un camino de aprendizaje profundo y amor incondicional.
La pequeña Enribella nació con tres cardiopatías y ha enfrentado cinco intervenciones quirúrgicas a lo largo de su vida, incluyendo una cirugía a corazón abierto a los nueve meses de edad. Sin embargo, para su madre, estos retos no han sido obstáculos, sino pruebas de la fortaleza de su hija, quien además de Síndrome de Down, convive con un diagnóstico de autismo no verbal grado 2.
«Como madre, no fue fácil al principio enterarme de la noticia pero para mí ha sido una bendición, porque ellos nos traen muchas enseñanzas que nosotros no conocíamos, tanto en lo social como en lo cognitivo».
Para Emiliana, ser madre es también ser gestora de milagros cotidianos. Su día es un recorrido constante por centros de atención en Monagas, buscando que el «avance» no sea solo una palabra, sino una realidad palpable.
El despertar de la rutina y esperanza
Asimismo, resalta la madre que la rutina de esta familia en la Zona Industrial en Maturín, lugar donde residen, comienza antes del amanecer asegura la madre, pues es una niña que se despierta primero marcando el inicio de las actividades diarias.
Además, menciona que a pesar de haber enfrentado cinco cirugías incluyendo una a corazón abierto a los nueve meses, la sonrisa de Enribella es el motor de la familia. Sus hermanas mayores, de 31 y 29 años, son pilares fundamentales, especialmente, la mediana, quien comparte un vínculo tan estrecho que se cuidan y adoran mutuamente.






Enribella, quien se rige por estructuras estrictas debido a su condición, inicia su día a las 4:30 de la mañana, cumpliendo con un cronograma que incluye terapias en instituciones como CAIPA, la Fundación del Niño y actividades conductuales en El Furrial. Esta disciplina ha permitido que la niña, que hoy tiene 12 años, muestra una evolución en su integración social y escolar.
«No abandones nunca la lucha porque esto es constante día a día y vas a ver los buenos resultados si le controlas la dieta, si le trabajas las terapias, si las llevas a todas sus actividades como debe de ser, vas a tener un excelente resultado».
Liliana destaca que el Síndrome de Down no debe verse como una enfermedad, sino como una condición que exige compromiso y atención puntual por parte de los padres. Acompañada por el apoyo de sus otras dos hijas mayores, ha logrado que Enribella se desarrolle en un entorno de aceptación donde la herramienta principal es la entrega absoluta.




«No abandones nunca la lucha porque esto es constante día a día y vas a ver los buenos resultados si le controlas la dieta, si le trabajas las terapias, si las llevas a todas sus actividades como debe de ser, vas a tener un excelente resultado».
Liliana destaca que el Síndrome de Down no debe verse como una enfermedad, sino como una condición que exige compromiso y atención puntual por parte de los padres. Acompañada por el apoyo de sus otras dos hijas mayores, ha logrado que Enryvela se desarrolle en un entorno de aceptación donde la herramienta principal es la entrega absoluta.
Un Mensaje de Sensibilización
«Los niños con Síndrome de Down poseen una capacidad extraordinaria para enseñarnos sobre la paciencia, la pureza y la resiliencia. Su evolución y bienestar dependen directamente de nuestra capacidad como sociedad para derribar prejuicios y ofrecerles las herramientas necesarias para su desarrollo».

Un mensaje de sensibilización
«Los niños con Síndrome de Down poseen una capacidad extraordinaria para enseñarnos sobre la paciencia, la pureza y la resiliencia. Su evolución y bienestar dependen directamente de nuestra capacidad como sociedad para derribar prejuicios y ofrecerles las herramientas necesarias para su desarrollo».
Cada pequeño avance es una victoria compartida y que, con el apoyo adecuado y una dosis inagotable de amor, ellos pueden integrarse plenamente y enriquecer nuestro mundo con su presencia única.
Fotos/Juan Goitía/Anselmo Sánchez (pasante)