Como cada 10 de septiembre desde su creación en 2003, este jueves se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio propiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP).
La campaña de este 2026 orientada a “cambiar la narrativa sobre el suicidio” propone abrir el debate sobre el tema y propiciar conversaciones que suelen evitarse.
Los expertos sugieren luchar contra los prejuicios y promover los vínculos para detectar a tiempo situaciones de riesgo.
Sobre la base de la prevención, se recomienda involucrar en el proceso a todas las redes: educativas, laborales, familiares y comunitarias en el debate con miras a identificar patrones, dejando de lado los estigmas y simplificaciones.
Los analistas invitan a identificar las señales de alerta entre las que entran el aislamiento y los cambios bruscos de conducta, los cuales no se presentan de la misma manera en todas las personas. En este sentido, hablar de querer morir, desaparecer o hacerse daño, expresar desesperanza, culpa intensa o la sensación de ser una carga son manifestaciones que no deben minimizarse.
También es importante prestar atención al aislamiento de amigos, familiares o actividades habituales; las despedidas inesperadas; la entrega de objetos valiosos; y las variaciones abruptas del estado de ánimo. Los cambios en el sueño, la alimentación, el rendimiento académico o laboral, el interés por las aficiones y el cuidado personal pueden sumarse a ese cuadro.
Uno de los mitos más extendidos sostiene que preguntar a alguien si piensa en el suicidio puede inducir esa conducta. Las guías de salud mental sostienen lo contrario: una pregunta hecha con respeto puede reducir la tensión, permitir que la persona exprese lo que atraviesa y abrir una vía para buscar apoyo.
Vía El Universal