Con el inicio de las vacaciones, las familias de Maturín evalúan su capacidad económica para planificar días de esparcimiento. Aunque persiste el deseo de viajar y compartir juntos, los ciudadanos aseguran que los altos costos obligan a ajustar presupuestos o a limitarse a la recreación local.
Un sondeo sobre el gasto estimado para salir de la ciudad o disfrutar en el municipio refleja realidades diversas. Por un lado, quienes optan por viajar solos o visitar a familiares reportan gastos mínimos enfocados principalmente en el transporte.
«Cuando voy de vacaciones, viajo sola. Pago un carrito por 30 dólares hasta Puerto La Cruz y me quedo en casa de mi cuñada. Allá salimos a la playa y suelo gastar unos 80 dólares o menos, ya que siempre trato de economizar», indicó María Eugenia Andrade.



Por otro lado, las excursiones organizadas a destinos de playa son una alternativa común para quienes buscan paquetes con todo incluido. No obstante, las tarifas fluctúan según el destino elegido y el tamaño del grupo familiar.
«En mis excursiones suelo gastar unos 25 dólares en total, incluyendo la comida y el transporte. Hemos viajado a lugares como Mochima o Margarita, donde los niños pagan su puesto a partir de los dos años. Personalmente, prefiero invertir más de 50 dólares para disfrutar al máximo de mis viajes; si tengo la oportunidad de gastar más, lo hago sin dudarlo», precisó Yuseiny Camarero.
Los altos costos de los viajes largos o las salidas familiares completas superan los ingresos actuales de los hogares numerosos, obligándolos a desistir de viajar fuera del estado.



«Con la situación actual, se necesitan aproximadamente 500 dólares o más para ir a la playa; sobre todo si se tienen hijos, ya que los gastos aumentan considerablemente. Para disfrutar de verdad se requiere un buen presupuesto, y el salario actual no es suficiente. Aunque no he podido llevar a mi hijo a ningún lado, me esfuerzo por buscar formas de que se divierta en casa», expresó Carolina Rodríguez.
Ante la limitación para realizar grandes viajes, los planes locales en piscinas u hoteles se han convertido en la opción más accesible para ofrecer un día diferente a los más pequeños durante el receso escolar.
Fotos/Juan Goitía