Un estudio de la Universidad de California reveló que el ayuno voluntario actúa como un «interruptor biológico», activando la regeneración del sistema inmunológico.
Durante el proceso, el cuerpo consume sus reservas de glucosa, lípidos y cuerpos cetónicos para obtener energía, lo que lleva a la eliminación de glóbulos blancos envejecidos o dañados.
Esta degradación permite que el sistema inmunológico fabrique nuevas células inmunitarias a partir de células madre, mejorando así las defensas del organismo.
Este hallazgo sugiere que el estrés metabólico inducido por el ayuno puede ser un mecanismo de depuración y restauración del sistema inmunológico.
Sin embargo, los expertos del Instituto Nacional de Salud enfatizaron que estos resultados no son una recomendación directa para la población general.
Advierten que antes de implementar prácticas de ayuno, es fundamental consultar con un profesional médico para evitar posibles riesgos.
Vía | Versión Final