El casco central de Maturín se encuentra sumido en un grave colapso vial debido a la escasez de estacionamientos públicos y privados. Esta situación obliga a los conductores particulares a aparcar sus vehículos a ambos lados de las principales calles y avenidas de la zona comercial.
Asimismo, vías que originalmente fueron diseñadas para la circulación fluida de dos vehículos en paralelo, ahora se han visto reducidas a un solo canal, generando trancazos vehiculares a diario y un notable retraso en la dinámica urbana de la ciudad.
A este problema se suma la proliferación de prácticas irregulares por parte de los comerciantes locales, quienes han tomado las aceras y calles por cuenta propia. Ante la falta de ordenamiento, muchos dueños de negocios optan por colocar conos, sillas, cajas y todo tipo de obstáculos en la vía pública con el único fin de reservar los puestos frente a sus locales, impidiendo que tanto clientes como transportistas puedan detenerse libremente.



«Salir a hacer compras en el centro se ha convertido en un dolor de cabeza. No hay un solo lugar seguro donde dejar el carro, y si encuentras un espacio vacío, resulta que está apartado con un cono por el dueño de una tienda. Al final, nos vemos obligados a estacionar sumamente lejos y caminar largas distancias cargando mercancía, lo que desincentiva por completo el comercio en la zona», afirmó Carlos Mendoza, maturinés.
La situación del espacio público no solo afecta a los compradores, sino que también está golpeando directamente los bolsillos de los propios comerciantes del centro de Maturín.





«He intentado salir sin mi carro porque esto es un desastre. No hay dónde estacionarse y la cosa se complica cuando hay algunas festividades como los días feriados o Navidad. Espero que las autoridades puedan hacer estacionamientos que se necesitan urgente», agregó Carolina Centeno.
Los maturineses piden que se habiliten nuevos espacios destinados exclusivamente al aparcamiento público, se sancione de forma severa el uso de obstáculos para apartar puestos en las calles y se recupere la fluidez de un casco central que hoy se encuentra prácticamente paralizado.
Fotos | Juan Goitía