Durante el mes de septiembre, el fenómeno climático El Niño desató 12.562 incendios forestales en la Amazonía brasileña, impulsados por una severa sequía que provocó un repunte del 74,2 % en la cantidad de focos de fuego en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Sequía estacional y avance de las llamas
De acuerdo con los datos oficiales, los focos acumulados en la región amazónica rozan los 30.000 durante el presente año. La rápida propagación de las llamas se produce en medio de la habitual época seca de la zona, lo que ha facilitado la expansión del fuego a lo largo de miles de hectáreas.
El avance de los incendios potencia los estragos de la deforestación y la actividad humana en el ecosistema. Esta combinación acelera el deterioro ambiental de la Amazonía, una de las reservas naturales y sumideros de carbono más importantes del planeta.
Proyección climática: riesgo de un fenómeno extremo
Las proyecciones meteorológicas advierten un panorama crítico: existe un 90 % de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad extrema de cara a 2027. De cumplirse estos pronósticos, el fenómeno climático podría multiplicar las sequías en la región, agravando la vulnerabilidad de la vegetación y los recursos hídricos en los próximos años.
Con información de VTV