Equipar a un estudiante con el uniforme para el año escolar 2026-2027, que inicia en septiembre, representa un desafío económico para las familias monaguenses.
En las tiendas del centro de la ciudad, vestir a un alumno con el atuendo completo, incluyendo calzado, requiere una inversión que oscila entre los 20 y 70 dólares, según la calidad de las prendas y la edad del estudiante.
Los comerciantes reportan que las ventas avanzan a un ritmo cauteloso pero progresivo, con una expectativa de mayor afluencia de compradores a partir de la segunda quincena de agosto.

Precios según la prenda y el calzado
Darwuin Valderry, encargado de un establecimiento, explicó que el presupuesto final depende directamente de las dimensiones y la marca de la indumentaria.
En su tienda, los pantalones varían entre 15 y 32 dólares, mientras que el calzado se comercializa entre 25 y 40 dólares.
En el caso de las chemises, las opciones van desde los 8 dólares en telas económicas hasta los 20 dólares en marcas de mayor durabilidad.
Por su parte, Norkis Pereira encargada en La Proveeduría del Uniforme, coincidió en que el flujo de clientes se intensificará a finales de mes.
En ese negocio, los precios base parten desde 8 dólares para las chemises y 15 dólares para los pantalones, situando el costo de un conjunto completo entre los 50 y 60 dólares, dependiendo de la marca.
Comerciantes facilitan el pago
Para aliviar la carga económica de los representantes, varios establecimientos como La Proveeduría del Uniforme han adoptado modalidades de financiamiento como el pago a crédito mediante aplicaciones como Cashea, con una inicial de 20%, lo que permite la adquisición paulatina del vestuario reglamentario y la ropa deportiva.
Asimismo, la variabilidad de opciones responde a la oferta de piezas individuales.
Paola Serrano, encargada de tienda, destacó que las chemises lideran la demanda actual con costos que van de 3 a 11 dólares según la talla, mientras que los pantalones se ubican entre 9 y 17 dólares.
Los comerciantes coinciden en que los padres prefieren hacer compras fraccionadas para mitigar el impacto en el presupuesto familiar.










Fotos/ Arialex Brazón