Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán han respondido formalmente a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con destruir las plantas de energía del país persa si no se garantiza la apertura total del Estrecho de Ormuz. Teherán advirtió que cualquier agresión desencadenará una respuesta militar de gran escala contra intereses estadounidenses y sus aliados en la región.
El control estratégico del Estrecho de Ormuz
Desde el Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya, el portavoz oficial aclaró que la vía marítima no está bloqueada para el comercio global, sino bajo un «control inteligente».
Según el vocero, el tránsito solo se restringe para «el enemigo y los tránsitos perjudiciales», bajo condiciones que garantizan la seguridad nacional de Irán.
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Las cuatro medidas de represalia de los CGRI
En caso de que se materialicen los ataques a la infraestructura energética iraní, la Guardia Revolucionaria ha delineado un plan de respuesta inmediata que incluye:
- Cierre total de Ormuz: La vía no se reabrirá hasta que las centrales iraníes sean reconstruidas.
- Ataque a infraestructuras en Israel: Objetivos energéticos, tecnológicos y de información serían blanco de ataques masivos.
- Destrucción de empresas con capital de EE. UU.: Todas las compañías regionales con accionistas estadounidenses serán consideradas objetivos.
- Ataques a aliados regionales: Las centrales eléctricas de países que alberguen bases militares de EE. UU. serán declaradas «objetivos legítimos».
«Todo está listo para una gran yihad»
El tono de la confrontación escaló con la declaración final del portavoz, quien aseguró que las tropas persas están preparadas para lo que denominó una «gran yihad». El objetivo declarado de esta operación sería la destrucción sistemática de todos los intereses económicos de Estados Unidos en Asia Occidental.
«Comenzará un proceso ininterrumpido de destrucción», concluyó el vocero, enfatizando que nada impedirá la continuidad de sus operaciones contra la infraestructura petrolera e industrial de Washington y sus aliados si se vulnera la soberanía iraní.
Con información de El Universal