El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, presentó una polémica propuesta para incentivar y ejecutar el traslado de parte de la población palestina de la Franja de Gaza hacia terceros países. El plan contempla la salida inicial de 250.000 residentes durante el primer año, con la meta de alcanzar un total de 1,86 millones de personas desplazadas en un plazo de siete años.
Ben Gvir, líder del partido de extrema derecha Poder Judío, calificó el proyecto de «realista». Sin embargo, la iniciativa ha generado un fuerte rechazo en la comunidad internacional, donde analistas y organismos advierten que el desplazamiento forzado de civiles viola de forma grave el derecho internacional humanitario y podría constituir un crimen de guerra.
Reacciones e impacto en el conflicto
La propuesta reaviva los temores dentro de la población palestina sobre un nuevo éxodo forzoso, evocando el antecedente histórico de la Nakba de 1948.
- Cuestionamiento legal: Diversos organismos internacionales recuerdan que el traslado no voluntario de poblaciones en zonas bajo ocupación o conflicto está estrictamente prohibido por los Tratados de Ginebra.
- Apoyo interno y metodología: Aunque el ministro cita sondeos de opinión para respaldar un supuesto apoyo social en Israel a la medida, no se han precisado la metodología ni los datos técnicos de dichas consultas.
- Consecuencias geopolíticas: Expertos advierten que este tipo de declaraciones tensiona las complejas negociaciones de paz, agrava la crisis humanitaria en la Franja de Gaza y deteriora las relaciones diplomáticas del Gobierno israelí con la comunidad internacional.
Con información de Versión Final