Tras una jornada de deliberaciones a puerta cerrada en su sede principal, este lunes 24 de noviembre la Academia Venezolana de Gastronomía (AVG) reveló su veredicto más esperado.

En una edición que equilibra el peso de la tradición industrial con la frescura del talento emergente, la institución otorgó el Tenedor de Oro al Chef del año 2025 al joven cocinero venezolano Frank Parada.
No es un hecho aislado. Este anuncio representa la validación institucional de una nueva generación que, lejos de amilanarse ante las complejidades del entorno, ha decidido elevar los estándares de la mesa nacional.
Frank Parada: la validación del talento joven
Para ojos expertos, obtener el Tenedor de oro en esta categoría, más que un premio es el ingreso formal a la élite gastronómica de Venezuela; un espacio ocupado históricamente por maestros que han marcado épocas y siguen dejando huella.
El jurado calificador, integrado por figuras de autoridad como Ivanova Decán Gambús, Miro Popić y Marianella Abadí, reconoció en Parada no solo la ejecución técnica, sino la consistencia y la propuesta de autor que ha logrado consolidar.
Su elección es sinónimo de que la cocina venezolana actual tiene relevo, nervio y, sobre todo, futuro en manos de jóvenes que entienden la gastronomía como un lenguaje de identidad y excelencia.
Un ícono en la mesa
En una decisión cargada de simbolismo, el máximo galardón de la institución, el Gran Tenedor de Oro 2025, fue otorgado a Harina P.A.N.
A diferencia de años anteriores, en los que este premio solía recaer en personalidades o trayectorias individuales, premiar a Harina P.A.N., según publicó la AVG en sus redes sociales, es reconocer la columna vertebral de la alimentación venezolana.
Es un homenaje a la marca que industrializó la tradición, permitiendo que la arepa se mantenga como el pan diario del venezolano y se convierta en la bandera de exportación global por excelencia.
La Academia también otorgó el prestigioso Premio Armando Scannone 2025 a Daniel Verde Capobianco.
Este galardón tiene un peso específico único, pues honra a quienes mantienen vivos los sabores de la memoria y la cocina tradicional venezolana, siguiendo el legado de rigurosidad y documentación de Don Armando.
En cuanto a publicaciones, reconoció dos obras fundamentales. En primer lugar, Una arepa hecha postal, un trabajo que refuerza el vínculo emocional con el plato insignia del venezolano y que se llevó el Tenedor de Oro a la Publicación Gastronómica.
Panaderías caraqueñas. La rica herencia de los inmigrantes recibió mención especial. Este es un texto necesario para entender cómo el mestizaje europeo formó el paladar urbano de la capital.
Otros ganadores
El cuadro de honor se completó con las Menciones Tenedor de oro, que este año destacaron la cadena de valor completa de la gastronomía, desde el ingrediente y el productor hasta el arte de la mesa. Entre ellos destacan:
- Chocolates Herencia Divina (Cacao y transformación).
- Embutidos Giacomello (Tradición charcutera).
- Hato Las Caretas (Producción agropecuaria).
- Miku Cerámicas (El arte del emplatado y la vajilla).
La Academia confirmó que la ceremonia de entrega de estos reconocimientos se llevará a cabo durante el primer trimestre de 2026.
Con este veredicto, la AVG cierra el año reafirmando que, a pesar de todo, la cocina venezolana sigue siendo un territorio de resistencia, creatividad y orgullo.
Vía El Nacional