Zahara Marley Jolie-Pitt, hija de los actores estadounidenses Angelina Jolie y Brad Pitt, obtuvo este lunes 28 de septiembre la aprobación judicial para modificar su nombre de forma oficial. A partir de la resolución emitida por un tribunal de California, la joven pasa a llamarse legalmente Zahara Marley Jolie, según informó la revista People. La medida concluyó sin objeciones por parte de la corte.
Con este fallo, Zahara es la tercera de los seis hijos de la expareja en eliminar el apellido paterno de su documentación oficial.
El antecedente entre los hermanos Jolie-Pitt
El trámite completado por Zahara sigue el camino iniciado por sus hermanos mayores. Maddox y Shiloh ya consiguieron la modificación legal de sus nombres para portar únicamente el apellido materno. Por su parte, Vivienne presentó una solicitud similar ante las autoridades y se encuentra a la espera de la audiencia judicial correspondiente. Hasta la fecha, cuatro de los seis hijos de la expareja han iniciado gestiones formales para desvincularse del nombre de su padre.
Angelina Jolie (51 años) y Brad Pitt (62 años) comparten seis hijos: Maddox (25), Pax (22), Zahara (21), Shiloh (20) y los mellizos Vivienne y Knox (18). La pareja comenzó su relación durante el rodaje de la película Mr. & Mrs. Smith, compartiendo 12 años juntos y dos de matrimonio. Jolie solicitó el divorcio en 2016, proceso legal que concluyó formalmente en diciembre de 2024.
Distanciamiento familiar y tensiones
La decisión legal coincide con informes recientes sobre la fractura de la relación entre el actor y sus hijos. A comienzos de septiembre, la revista People reveló que existe una mínima comunicación entre Pitt y los jóvenes, calificando el escenario familiar como una «tragedia».
En la misma publicación, fuentes cercanas a la expareja ofrecieron visiones contrapuestas sobre el origen del distanciamiento. Una de las partes atribuyó la situación a la influencia de Jolie sobre los jóvenes:
«Es el resultado de una prolongada campaña de alienación de los hijos contra uno de sus progenitores. Es una realidad increíblemente triste, pero no resulta sorprendente después de años en los que uno de los progenitores ha utilizado a los hijos como arma contra el otro, sin tener en cuenta las consecuencias».
Con información de Cactus 24