El deterioro progresivo de las arterias viales en diversos sectores de Maturín ha alcanzado un punto crítico, afectando no solo la movilidad de los ciudadanos, sino también la operatividad de las rutas de transporte público, cuyos conductores y usuarios resultan ser los más perjudicados.
Residentes de las comunidades Ezequiel Zamora, Virgen del Valle y Colinas del Sur reportan que las condiciones de las calles son «catastróficas», lo que ha derivado en una notable disminución de las unidades en servicio.
«Las calles están catastróficas. El transporte no debería estar así; los carros ya no están en muy buen estado y la carretera los termina de deteriorar. El sector Ezequiel Zamora tiene tres calles, pero solo la principal está asfaltada y, con el pasar del tiempo, se ha llenado de huecos», afirmó Yulexi Bermúdez.
Los vecinos señalan que por el lugar transitan al menos dos rutas de transporte público (la 23 y la 47). Muchos transportistas solo realizan dos recorridos diarios, pues el mal estado de la vialidad se extiende desde la parroquia Las Cocuizas hasta La Pica.





“Simplemente con pasar por el lugar se ve y se siente el mal estado de la calle, y cuando llueve la situación empeora. A través de la Consulta Popular, estamos tratando de que se apruebe el asfaltado; este próximo domingo tendremos una reunión para tratar el tema”, comentó el vecino José Miguel Rodríguez.
Las denuncias también incluyen a comunidades vecinas como Colinas del Sur y Virgen del Valle, donde el asfaltado es prácticamente inexistente y predomina el barro. Los habitantes aseguran que las calles han sido de tierra durante años y, aunque han solicitado formalmente la consolidación de ambos sectores, hasta ahora no han obtenido respuesta.



Además del daño mecánico, la crisis vial ha reducido drásticamente la frecuencia de los viajes. Debido al tiempo que toma sortear las grietas y al gasto de combustible, los choferes que antes realizaban hasta seis vueltas diarias, ahora apenas completan dos o tres, dejando a cientos de usuarios varados en las paradas durante horas.
“Nos afecta toda la vía de La Pica. Normalmente, los conductores deberíamos empezar a las 5:00 a. m., pero no podemos porque debemos surtir combustible. Salimos a trabajar a las 9:00 a. m. y, de seis vueltas, ahora solo doy tres y me retiro a casa; trato de no destrozar mi vehículo por el mal estado del suelo”, expresó el transportista Luis Morocoima.
Los afectados exigen un plan de asfaltado integral que priorice las rutas de transporte, así como la consolidación de estos sectores que, desde hace más de 20 años, no cuentan con todos sus servicios básicos.





Fotos/Juan Goitía y Anselmo Sánchez (pasante)