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Los peligros de beber agua dejada en el auto: Expertos advierten sobre bacterias y sustancias del plástico

La temperatura dentro de un automóvil estacionado bajo el sol puede superar los 50°C (122°F), escenario que facilita la proliferación de bacterias nocivas

Beber agua de una botella que ha permanecido varias horas o días dentro de un auto expuesta al calor representa una práctica extendida en numerosos países, aunque pocos consideran sus posibles riesgos sanitarios.

Especialistas en salud pública y toxicología han advertido sobre los peligros que implica esta costumbre, señalando que el agua sometida a altas temperaturas dentro de vehículos estacionados puede convertirse en un medio propicio para el crecimiento de bacterias y para la migración de compuestos químicos desde el envase al líquido. Estas advertencias han sido documentadas por medios internacionales como el Washington Post, el New York Times y el Los Angeles Times, que consultaron a diversos expertos y citaron informes de agencias estadounidenses.

De acuerdo con el Washington Post, la mayoría de los incidentes de contaminación surgen cuando la botella ya fue abierta con anterioridad, ya que el simple contacto bucal introduce microorganismos que pueden multiplicarse rápidamente en ambientes cálidos. La temperatura dentro de un automóvil estacionado bajo el sol puede superar los 50°C (122°F), escenario que facilita la proliferación de bacterias nocivas.

El New York Times

El New York Times informa que “el agua en una botella reutilizada y expuesta a altas temperaturas puede volverse un caldo de cultivo para bacterias y otros patógenos”, según coinciden varios especialistas consultados. El Los Angeles Times añade que, además de los riesgos bacterianos, el calor extremo puede favorecer el desprendimiento de sustancias químicas del plástico, como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos, hacia el agua. Estas sustancias han sido objeto de preocupación internacional, ya que su exposición crónica ha sido relacionada con efectos adversos para la salud, como alteraciones hormonales.

De acuerdo con la Food and Drug Administration (FDA), si bien la migración de estos compuestos bajo condiciones normales de uso no suele representar un peligro inmediato, la exposición reiterada al calor puede elevar los riesgos asociados. El Washington Post cita a toxicólogos estadounidenses que recomiendan no consumir agua de botellas plásticas que hayan permanecido en automóviles expuestas a altas temperaturas, sobre todo si presentan deformaciones, cambios de color, olor extraño o sabor inusual.

Riesgos por proliferación bacteriana y contaminación

Según el Washington Post, el principal peligro surge cuando la botella ha sido abierta previamente, ya que el contacto con la boca introduce microorganismos que, en ambientes cálidos, pueden multiplicarse de forma acelerada.

La temperatura interior de un vehículo estacionado al sol alcanza fácilmente los 50°C (122°F), lo que convierte el contenido de la botella en un entorno ideal para el desarrollo de bacterias. De acuerdo al New York Times, “el agua en una botella reutilizada y expuesta a altas temperaturas puede volverse un caldo de cultivo para bacterias y otros patógenos”, según afirman los especialistas entrevistados.

El Centers for Disease Control and Prevention (CDC), autoridad sanitaria nacional en Estados Unidos, advierte que el agua almacenada en condiciones inadecuadas —especialmente tras haber estado en contacto con la boca— puede acumular bacterias como Escherichia coli o Staphylococcus aureus. La ingesta de este líquido puede provocar malestares gastrointestinales, dolor abdominal e incluso infecciones más graves en situaciones excepcionales.

Migración de compuestos plásticos y advertencias internacionales

Además del riesgo bacteriano, existe preocupación sobre la posible migración de sustancias químicas del envase al agua. El Los Angeles Times ha publicado que las altas temperaturas pueden favorecer el desprendimiento de compuestos como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos. Estos químicos, presentes en algunos plásticos, han sido relacionados con efectos adversos para la salud si la exposición es frecuente y prolongada.

La FDA sostiene que el nivel de migración bajo condiciones domésticas típicas no representa un riesgo significativo, pero advierte que la exposición crónica y repetida a agua almacenada en botellas plásticas sometidas a calor extremo podría no ser inocua. El Washington Post recoge testimonios de toxicólogos que recomiendan evitar el consumo de agua que haya permanecido en vehículos, sobre todo si la botella muestra deformaciones, cambios de color o alteraciones en el olor o el sabor.

El New York Times cita a expertos en salud ambiental que enfatizan: “Aunque el riesgo inmediato es bajo, la mejor práctica es reemplazar el agua de cualquier botella que haya permanecido al sol, y nunca reutilizar botellas plásticas de un solo uso”.

Entre los segmentos clave que resaltan los especialistas se encuentra la recomendación de abstenerse de beber agua de botellas guardadas en autos por periodos prolongados, especialmente en zonas con temperaturas elevadas. Además, aconsejan utilizar recipientes reutilizables de acero inoxidable o vidrio para evitar el contacto reiterado con plásticos bajo condiciones extremas.

Con información de Infobae

Noelis Idrogo

Periodista en La Prensa de Monagas

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