
El Real Madrid se queda y el Manchester City deja la competición tras una eliminatoria que se presumía igualada y que solo tuvo color blanco, muy superiores los de Ancelotti a los de Pep Guardiola en los dos partidos, con un City que estuvo irreconocible, sin alma y sin poder escapar a una dinámica negativa que arrastra toda la temporada.
Fue la noche estelar de Kylean Mbappé, la que estaba buscando en la Champions, y en la que masacró al City con un hat trick. Algo que ante un equipo de Guardiola le garantiza un sitio de honor en el santoral del madridismo.
No solo el 2-3 de la ida en el Etihad lo condicionó todo. También las sensaciones de aquella noche en la que el Madrid pudo golear y sentenciar. Al final lo de que el City tenía un 1 % de clasificarse que dijo Guardiola no resultó tanto una broma como la constatación de que su equipo no está ahora mismo para casi nada.
Haaland, lesionado
Y es que, además, todo se le pudo fatal a los citizens ya antes de empezar. Haaland, su principal recurso ofensivo, se quedó en el banquillo porque se lesionó en la rodilla en las últimas jugadas del último partido de la Premier ante el Newcastle. La defensa, que ya venía muy tocada, sufrió la pérdida de Stones a los seis minutos.
El Madrid jugó con lo previsto, sin abandonar el 4-3-3, con Vinícius, Mbappé y Rodrygo arriba. Valverde siguió de lateral derecho y al recuperar a Rüdiger Tchouaméni pasó de central a centrocampista, junto a Ceballos y Bellingham.
Con información de La Vanguardia