Los comerciantes de mercerías y quincallas reportan una caída significativa en sus ventas en comparación con años anteriores. Según los propietarios, para esta fecha la demanda de insumos solía incrementarse debido a la confección de trajes y carrozas para los Carnavales de Maturín; sin embargo, este año el panorama es distinto.
Los vendedores manifestaron que sus expectativas de recuperación son bajas, debido a que aún no existe un anuncio oficial sobre la realización de la «Fiesta Grande de Oriente». Esta incertidumbre afecta directamente la inversión de los comerciantes, quienes aseguraron haber planificado y adquirido mercancía desde el mes de diciembre para surtir la temporada.
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En este sentido, Ingrid Rodríguez, encargada de un negocio de manualidades, señaló que, a diferencia del año pasado —cuando a principios de enero los hacedores ya adquirían pedrería y materiales para sus trajes de fantasía—, este inicio de 2026 no ha reportado la misma receptividad comercial.
«Las ventas no han estado muy buenas; supongo que se debe a la incertidumbre de no saber si va a haber carnavales o no. Nuestros clientes de toda la vida están a la espera de que se emita un comunicado oficial. Nosotros nos preparamos con anticipación y ya habíamos recibido un pedido grande de mercancía para esta temporada», afirmó María José Achi, dueña de un local de materiales decorativos.
De igual manera, Ana Rivas indicó que el año pasado, durante los meses de noviembre y diciembre, hubo muchos diseñadores de trajes carnestolendos que invirtieron en material para su elaboración; no obstante, ante la situación actual, las ventas se han paralizado.
Fotos: Gisbely Cortéz