
La doctora Carolina Reyes, neuropediatra del estado Monagas, destacó que actualmente Maturín enfrenta un aumento en la incidencia de autismo, tanto a nivel local como mundial, con un diagnóstico de uno de cada 34 niños.
Esto es una señal de alarma. Hoy en día, hay una mayor sensibilidad hacia el diagnóstico; antes, muchos casos pasaban desapercibidos. Actualmente, contamos con pediatras sensibilizados, docentes y psicopedagogos en las escuelas, así como terapeutas conductuales. Todo un equipo que trabaja para lograr un diagnóstico precoz del autismo.
La especialista enfatizó que no es posible diagnosticar a un niño antes de su nacimiento; el diagnóstico solo puede realizarse después de que el niño ha llegado al mundo.

Antes de cumplir un año, se pueden observar signos clínicos como la falta de contacto visual, la ausencia de llanto para ser cargado o irritabilidad. Algunos niños no responden a su nombre o no juegan. Si se logra un diagnóstico temprano, antes de los dos años, y se inicia terapia, el niño puede mejorar notablemente.
Importancia de seguir conmemorando este día
La doctora Reyes subrayó la importancia de continuar celebrando este día tanto en el municipio como a nivel mundial, para crear conciencia sobre este trastorno y hacer visibles a estos niños en la sociedad.
Es fundamental que la gente entienda que el autismo es una condición y no una enfermedad. Deben conocer los síntomas de alerta: escaso contacto visual, trastornos del lenguaje, dificultades en la socialización y movimientos estereotipados, entre otros.
Destacó que los niños con autismo perciben el mundo de manera mucho más intensa que otros, por lo que es esencial que actuemos con amor y comprensión. Además, es crucial difundir información en este día para ayudar a los padres a comprender mejor la condición y así favorecer el desarrollo saludable del niño.
Asimismo, la doctora Carolina Reyes mencionó que con motivo de las celebraciones por la concienciación mundial del autismo, organizó una actividad especial en el centro de terapia Virgen del Valle, ubicado en la clínica Tierra Santa de Maturín.
Realizamos un reconocimiento a los niños que asisten a esta terapia y también a sus padres, pues valoramos enormemente el esfuerzo que hacen al llevar a sus hijos a terapia y seguir una dieta adecuada. Es importante hacer todo esto con cariño y transformar su mentalidad para el bienestar de sus pequeños.
Fotos/Juan Carlos Goitía