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Novak Djokovic prefiere que sus hijos de 11 y 8 años no tengan smartphones

Esta decisión ha suscitado un debate sobre su acierto. Desde la perspectiva de la neuroeducadora Elvira Perejón, es una medida coherente y responsable

Novak Djokovic ha mostrado su nobleza y humildad al reconocer a sus grandes rivales en el mundo del tenis, como Rafa Nadal, presente en las gradas del Open de Australia, y el joven campeón Carlos Alcaraz, a quien elogió tras su victoria. En sus palabras, calificó a Alcaraz como «un digno campeón» y «una maravillosa persona». Las actitudes de Djokovic se han convertido en un ejemplo a seguir, especialmente para las nuevas generaciones y sus propios hijos.

A pesar de su éxito y reconocimiento, Djokovic enfrenta desafíos familiares similares a los de muchos padres comunes. Uno de estos desafíos es la decisión de no permitir que sus hijos, Stefan y Tara, de 11 y 8 años respectivamente, tengan un teléfono móvil hasta que consideren que están suficientemente maduros. Según comentó en una entrevista, sus hijos se quejan de que «todos en el colegio tienen uno menos ellos».

Esta decisión ha suscitado un debate sobre su acierto. Desde la perspectiva de la neuroeducadora Elvira Perejón, es una medida coherente y responsable. Ella señala que un smartphone no solo es un teléfono, sino un acceso a redes sociales e internet, lo cual puede ser abrumador para un niño si no está preparado para manejarlo.

Perejón enfatiza que los menores deben desarrollar competencias previas antes de recibir un móvil. Esto incluye gestionar el tiempo de pantalla, comprender la privacidad, reconocer que no todo en internet es real y tener suficientes herramientas emocionales. «Cuando el móvil llega antes de que todo eso esté construido, puede ser una sobrecarga», advierte.

La decisión de Djokovic de postergar el uso de smartphones es valiente, ya que va en contra de la corriente social. Sus hijos podrían ver esta medida como una forma de exclusión, ya que se perderían interacciones sociales, especialmente en entornos digitales. La presión de grupo es un factor clave que muchos padres enfrentan a la hora de decidir sobre la tecnología.

Perejón sugiere que una clara comprensión de la negativa y una comunicación abierta con los hijos son esenciales para que comprendan las responsabilidades que conlleva tener un teléfono. «Es importante explicarles que tener un móvil implica cuidar la privacidad, gestionar la presión social y protegerse de riesgos innecesarios», dice.

Además, es vital que los padres no enfrenten esta decisión sola. Crear un consenso entre varias familias sobre el uso de tecnología puede disminuir la presión sobre los niños y facilitar la crianza. “Educar también es sostener decisiones incómodas hoy para proteger la autoestima y salud emocional del futuro de nuestros menores”, concluye.

Por último, algunas críticas sobre la situación económica de Djokovic apuntan que su privilegiada posición le permite contar con apoyo logístico para sus hijos. Sin embargo, la neuroeducadora subraya que existen alternativas para mantener la comunicación y seguridad de los niños sin exposición a riesgos, como teléfonos básicos que permiten llamadas limitadas. «El problema no es económico, es educativo», insiste Perejón.

Jhonnet Martínez

Licenciado en Comunicación Social, productor y conductor del programa radial "Noticias 89UNO", estudiante de Lengua y Literatura.

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