Un nuevo episodio de intoxicación afectó a estudiantes, docentes y vecinos del sector Viboral, en la parroquia Boquerón de Maturín, tras el reinicio de las actividades escolares presenciales.
La persistencia de un fuerte componente químico en las instalaciones educativas provocó erupciones cutáneas y problemas respiratorios, lo que requirió la atención de emergencia de al menos 14 personas en el ambulatorio local. El incidente afectó principalmente al Liceo «Luisa Cáceres de Arismendi», además de impactar al preescolar «María Matilde de Canelón» y a la escuela básica del sector.
Tras registrarse las primeras emergencias médicas el pasado lunes, las autoridades directivas del plantel y de la Zona Educativa suspendieron nuevamente las clases presenciales de manera indefinida. Sin embargo, los funcionarios se negaron a ofrecer declaraciones oficiales sobre lo sucedido.
El químico sigue impregnado
Los afectados denunciaron que, a pesar de que el producto fue aplicado meses atrás y de que los organismos de seguridad realizaron labores de limpieza antes del inicio del año escolar, los residuos continúan impregnados en paredes y techos.
Keyla Mota, vecina de la comunidad y una de las afectadas, relató la gravedad de la situación. «Había más de 12 niños intoxicados, y una niña en particular se puso muy mal. Yo me acerqué a la cancha porque hacemos deporte en la tarde y nos tuvimos que regresar porque comencé con una alergia horrible. El olor del veneno, a pesar de que lo aplicaron hace tiempo, sigue estando muy fuerte».
Por su parte, Grecia Caraballo, representante de la zona, explicó que los síntomas reaparecieron de inmediato en cuanto se retomaron las aulas. «Mi hija tuvo una picazón fuerte y sarpullido en toda la piel. Ella sufre de alergias, se sintió mal, se le trancó el pecho y tuvimos que llevarla a la medicatura. En el ambulatorio vi que había docentes, ambientalistas y otros niños afectados».
Representantes exigen investigar el producto utilizado
Voceros comunitarios y padres de familia manifestaron su profunda preocupación por el tipo de sustancia usado en la fumigación. Según testimonios recolectados en el lugar, se presume el uso de un químico de uso agrícola, identificado preliminarmente por los vecinos como Thimul, el cual habría sido esparcido con asperjadoras en áreas cerradas.
«Eso quedó penetrado en las paredes y el techo. El agua es un activador de ese veneno; en vez de sacarlo, lo alborota más. De alguna parte tuvo que haber salido la orden de fumigar con eso. Necesitamos que la persona que dio esa orden se haga responsable y busque la manera de solventar este problema», afirmó Mariana López, representante del sector.
Finalmente, los padres recordaron que esta situación vulnera los derechos fundamentales de los niños a la salud y a la educación, ya que los planteles han tenido que recurrir nuevamente a la enseñanza a distancia a través de WhatsApp. Asimismo, aseguraron que no enviarán a sus hijos de regreso a las aulas hasta que Protección Civil u organismos especializados garanticen una descontaminación profunda e integral de todas las infraestructuras afectadas.




Fotos | Juan Carlos Goitía