La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó este domingo una alerta global tras los recientes ataques dirigidos contra el complejo de enriquecimiento de uranio en Natanz (Irán) y la ciudad de Dimona (Israel), donde se ubica la mayor instalación nuclear de ese país. Según el organismo, el conflicto en Medio Oriente ha escalado a una etapa que pone en riesgo la seguridad internacional.
Una amenaza creciente para la salud pública
El director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, utilizó su cuenta oficial en la plataforma X para expresar su profunda preocupación por la vulnerabilidad de estos centros estratégicos.
«Los ataques dirigidos contra instalaciones nucleares suponen una amenaza creciente para la salud pública y la seguridad ambiental», advirtió Tedros.
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El máximo representante de la OMS hizo un llamamiento urgente a las potencias y partes en conflicto para que ejerzan la «máxima contención militar» y eviten cualquier acción que pueda derivar en incidentes radiológicos catastróficos.
Sin radiación anormal por ahora
A pesar de la gravedad de las incursiones militares, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que, hasta el momento, no se han detectado niveles de radiación fuera de lo normal en las zonas afectadas de Irán e Israel. No obstante, la OMS insiste en que la persistencia de las hostilidades mantiene al mundo al borde de una crisis sanitaria sin precedentes.
Tedros subrayó que los líderes regionales deben:
- Priorizar la desescalada: Frenar el intercambio de misiles en zonas sensibles.
- Proteger a los civiles: Evitar que la infraestructura nuclear se convierta en un objetivo de guerra.
- Respetar tratados internacionales: El cumplimiento de las normas de seguridad atómica es vital para la estabilidad ambiental.
Con información de Globovisión