El papa León XIV aterrizó este jueves por la mañana en la Base Aérea de Gando (Gran Canaria) en un vuelo procedente de Barcelona, marcando el inicio de una visita histórica: es la primera vez que un pontífice viaja al archipiélago canario. La agenda del líder de la Iglesia católica estará profundamente enfocada en el fenómeno de la migración y la crisis humanitaria en el Atlántico.
A su llegada, el sumo pontífice fue recibido a pie de pista por una comitiva encabezada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez; el presidente de la comunidad autónoma de Canarias, Fernando Clavijo; varios ministros del Ejecutivo; el obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos; y su obispo auxiliar, Cristóbal Déniz.
El cumplimiento de un deseo del papa Francisco
Con este viaje, el papa León XIV (cuyo nombre secular es Robert Prevost) cumple el anhelo de su antecesor, el papa Francisco, fallecido en 2025. Francisco había planificado esta travesía a las islas para mostrar su cercanía con los migrantes y con los equipos de rescate y acogida, conmovido por las miles de personas que han perdido la vida en la denominada «ruta canaria» intentando alcanzar las costas europeas en embarcaciones precarias.
Ruta atlántica: Canarias se ha consolidado en los últimos años como una de las principales y más peligrosas vías de acceso para la migración africana debido a su proximidad geográfica con el continente.
El peso simbólico de los puertos canarios
La visita del papa a Gran Canaria tiene una enorme carga simbólica. Localidades y puertos de la isla, como el de Arguineguín, han sido el epicentro del drama humanitario durante años.
Este puerto en específico fue el escenario en el otoño de 2020 de uno de los episodios más críticos de la crisis, bautizado mediáticamente como «el muelle de la vergüenza», donde más de 2.300 personas permanecieron hacinadas durante días tras ser rescatadas en alta mar.
Con información de Noticias Venevisión