La combinación de mejores perspectivas para el sector petrolero y el recorte de las sanciones por parte de Estados Unidos podría llevar a la economía de Venezuela a crecer incluso por encima del 10 %, aunque cualquier recuperación reciente debe interpretarse como un rebote desde niveles extremadamente bajos.
«Para 2026, los analistas estamos viendo un crecimiento claramente superior al 10 % porque la actividad petrolera va a crecer por lo menos un 25 %», dijo el venezolano José Guerra, quien ha sido miembro del Observatorio Venezolano de Finanzas.
«El efecto que eso tiene en sí mismo, en la composición del Producto Interno Bruto, más el efecto arrastre sobre los otros sectores, da un crecimiento que va a estar entre 10 y 12%», agregó.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento para Venezuela de 4% para 2026 y de 6% para 2027, mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) es más optimista y estima una expansión de 6,5% en 2026.
Según Guerra, el entorno actual es favorable para la expansión económica, aunque advierte que la inflación seguirá siendo alta.
Menciona que el país podría recibir alrededor de US$5.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) que el FMI tiene asignados a Venezuela y «que no le entregó en septiembre del 2021 porque el país no estaba reconocido».
«Ahora que está reconocido por el FMI, por los multilaterales, ese dinero va a entrar y además puede acceder a otras líneas de financiamiento», afirmó Guerra.
De manera tal que, «cuando conjugas el aumento de la producción petrolera este año, el financiamiento del FMI y otras líneas de crédito del Banco Mundial, claramente te va a dar que el país tiene los recursos para financiar el crecimiento».
La reciente flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos ha reavivado el debate sobre el futuro económico de Venezuela. Entre febrero y abril de este año se han autorizado transacciones que previamente estaban bloqueadas. Desde la venta de diluyentes y la reanudación de operaciones de grandes empresas petroleras, hasta la posibilidad de realizar transacciones con el Banco Central de Venezuela y otros bancos públicos, así como el acceso a mercados secundarios de deuda.
El especialista en asuntos venezolanos y profesor de Macroeconomía de la Universidad del Rosario en Colombia, Roberto Pérez, dice que, tras años de aislamiento financiero y comercial, las nuevas licencias otorgadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) permiten reactivar operaciones clave en sectores estratégicos, especialmente en el ámbito petrolero y financiero. Sin embargo, «aunque estas medidas representan una señal positiva, están lejos de garantizar una recuperación sostenida sin reformas estructurales».
Vía Globovisión