El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, emitió este domingo una contundente denuncia contra lo que calificó como una campaña de desestabilización orquestada por potencias extranjeras.
El mandatario aseguró que grupos «terroristas» vinculados a intereses externos están instrumentalizando las protestas sociales para atacar mezquitas, propiedades públicas y asesinar a ciudadanos inocentes.
Pezeshkian subrayó que, aunque su administración está dispuesta a escuchar las demandas legítimas del pueblo, no tolerará actos de barbarie. «Si alguien pertenece a este país, que proteste; escucharemos y resolveremos. Pero estas personas que incendian y decapitan no pertenecen aquí», sentenció el jefe de Estado.
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Acusaciones directas
El mandatario iraní señaló directamente a Washington y Tel Aviv como los responsables de instigar el caos dentro de la República Islámica. Según Pezeshkian, Estados Unidos comete un error al intentar aplicar en Irán las mismas tácticas de injerencia utilizadas en otros países.
«Estados Unidos e Israel están enseñándoles: ‘Adelante, nosotros también estamos aquí’. Son los mismos que han asesinado a nuestros jóvenes y ahora ordenan estas acciones», afirmó. Además, acusó al «régimen sionista» de trabajar para impedir la unidad entre las naciones musulmanas y prolongar la inseguridad en la región.
Contexto de la crisis
Las manifestaciones, que se mantienen activas desde finales de diciembre de 2025, tienen como trasfondo una severa crisis económica marcada por:
- Una fuerte depreciación de la moneda nacional.
- Altos índices de inflación.
- Pérdida del poder adquisitivo de la población.
Sin embargo, el panorama se ha oscurecido tras los reportes del Jerusalem Post, que sugieren que la administración estadounidense considera una intervención dirigida.
Advertencia de Teherán ante una «Guerra Blanda»
Frente a las amenazas de intervención, el Gobierno iraní ha calificado estas acciones como una «guerra blanda» que busca destruir la institucionalidad desde adentro. Pezeshkian hizo un llamado a las familias y a la juventud a no dejarse «engañar por alborotadores» y a mantener la cohesión nacional.
«El pueblo iraní apoyará al país con más fuerza que antes», concluyó el presidente, advirtiendo a las potencias occidentales sobre las consecuencias de interferir en los asuntos internos de la nación persa.
Con información de El Universal