Tras el aumento del pasaje a nivel nacional, presidentes de varias rutas en Maturín fijaron nuevas tarifas sin estar establecidas en gaceta oficial. Sin embargo, el encargado de la Ruta 41 señala que este aumento es necesario debido a los altos costos de los repuestos para sus vehículos.
Saulo Ramos, representante de las rutas 41 y 8, explicó que el gremio decidió establecer un «precio piso» de 100 bolívares para los trayectos cortos, como el enlace entre el centro de la ciudad y sectores como Los Godos o El Nazareno. Esta medida responde a la demora administrativa en la entrega de los tabuladores locales, los cuales suelen tardar hasta 20 días después de los anuncios nacionales.





“Nosotros tomamos la iniciativa de ajustar el pasaje porque la situación económica no nos permite esperar a que la municipalidad entregue los cartones oficiales. El costo de la vida y de los insumos avanza más rápido que los trámites”, afirmó Ramos.
En cuanto a las tarifas preferenciales, el dirigente detalló que se ha buscado un equilibrio para no afectar drásticamente a los sectores más vulnerables. El pasaje estudiantil se fijó en un 50 % del valor total, mientras que para los adultos mayores se estableció un cobro mínimo de 10 bolívares.
“Prácticamente, el adulto mayor está exonerado, esos 10 bolívares son algo simbólico. Pero en el caso de la Ruta 41, el pasaje desde El Nazareno quedó en 110 bolívares por un convenio que tenemos con los mismos consejos comunales, debido a que el recorrido es mucho más largo que otros”, señaló el representante de transporte.


Ramos también se refirió a las condiciones operativas, indicando que, aunque el suministro de combustible ha mostrado regularidad al surtir el 50 % de la capacidad de forma interdiaria, las unidades requieren una inversión constante que el pasaje anterior no cubría.
Por su parte, Nancy Guerra, tesorera de la Ruta 41, profundizó en las carencias técnicas que enfrenta el sector.
Necesidades del sector
Según Guerra, la flota de vehículos es antigua y el acceso a repuestos fundamentales como baterías y cauchos es limitado, lo que pone en riesgo la continuidad del servicio.
“Estamos muy necesitados de repotenciación. Nuestras unidades ya son bastante viejas y no contamos con una proveeduría que nos dote de lo básico. Trabajamos con lo poco que gestionamos y con la voluntad del Señor, porque hace años que no recibimos beneficios del Estado o de Transmonagas”, sentenció Guerra.


La representante destacó que la mejora del servicio no solo depende de las tarifas, sino también de la infraestructura vial. Resaltó que mediante la consulta popular y el trabajo con los consejos comunales se ha iniciado un plan de bacheo para mitigar los daños que los huecos causaban en los trenes delanteros y ballestas de las unidades.
“Anteriormente, nosotros mismos con la comunidad tapábamos los huecos con arena y cemento, pero la lluvia se lo llevaba todo. Esperamos que este bacheo sea un trabajo de calidad y no solo pañitos de agua tibia, porque unas calles en buen estado nos ayudan a que los pocos repuestos que compramos nos duren un poco más”, concluyó la tesorera.
Fotos/Juan Goitía