El presidente peruano José Jerí fue destituido del cargo al no superar siete mociones de censura en su contra tras revelarse las reuniones no registradas que sostuvo con empresarios chinos fuera de Palacio de Gobierno y otros cuestionamientos.
El 10 de octubre, Jerí —entonces presidente del Congreso— asumió la presidencia tras la destitución de Boluarte por parte del parlamento, órgano que votó la vacancia de la expresidenta por “incapacidad moral permanente” a falta de control de la crisis de seguridad en el país.
Y la propia Boluarte había asumido la presidencia después de que su predecesor, Pedro Castillo, fuera destituido por el congreso bajo la misma figura constitucional tras un intento de autogolpe de Estado.
En los últimos meses, Jerí se ha visto cada vez más envuelto en escándalos políticos. El primero es el conocido coloquialmente como Chifagate —llamado así por la cocina fusión peruano-china conocida como “chifa”—.

La crisis comenzó cuando medios locales obtuvieron un video del mandatario llegando tarde por la noche a un restaurante para reunirse con un empresario chino, Zhihua Yang, quien previamente había recibido aprobación del gobierno para construir una central hidroeléctrica.
Su reunión no figuraba en la agenda presidencial oficial, como lo exige la ley peruana. A la reunión, el mandatario asistió con capucha y lentes de sol.
Más imágenes mostraron a Jerí en otro negocio de Yang días después. El presidente peruano también se habría reunido con un segundo empresario chino, Jiwu Xiaodong, quien se encontraba bajo arresto domiciliario por actividades ilegales.
Jerí ha desestimado algunas de las reuniones informales, calificándolas de planificación para un próximo evento de amistad chino-peruano. Otras, afirmó, fueron simplemente compras de dulces y otros alimentos. Ha negado haber actuado mal, pero ha reconocido que haber asistido a las reuniones fue un “error”.
“No le he mentido al país. No he hecho nada ilegal”, declaró Jeri al canal de noticias Canal N. Sin embargo, críticos lo han acusado de usar su cargo para tráfico de influencias en las interacciones no registradas.
Cinco mujeres, cinco contrataciones
La segunda investigación que enfrente Jerí empezó a principios de febrero, cuando medios peruanos destacaron la contratación irregular de varias mujeres en la administración de Jerí y los contratos que este otorgó como posible evidencia de soborno.

El origen de estas pesquisas se remonta a un reportaje del programa televisivo Cuarto poder, que reveló que jóvenes profesionales que ingresaron al despacho Presidencial, en algunos casos en días feriados o en horarios nocturnos, posteriormente obtuvieron contratos con el Estado.
Estas mujeres, poco tiempo después de ingresar al despacho presidencial, fueron contratadas por entidades públicas con remuneraciones que alcanzaron hasta los 3.000 dólares.
Como ejemplo, uno de los casos es el de una ingeniera ambiental que acudió a la oficina gubernamental de Jerí. Días después, fue contratada por el Ministerio del Ambiente.
Tras la difusión de las visitas al despacho, la ingeniera renunció al cargo.
VÍA LA TERCERA