Representantes del Preescolar «Guerra y Millán», ubicado en el sector El Silencio de Campo Alegre, parroquia Las Cocuizas de Maturín, denunciaron las precarias condiciones en las que se encuentra el plantel. Aseguran que los pocos espacios habitables para los más de 100 niños de educación inicial (de primer a tercer nivel) se mantienen en pie únicamente gracias a la autogestión.
Zuleima Villarroel, representante de la institución, señaló que la cerca perimetral está en pésimas condiciones y que la falta de desmalezamiento en los alrededores propicia criaderos de roedores y serpientes. Asimismo, alertó sobre fallas críticas en el servicio de agua potable para el consumo de los alumnos.
«La mayoría de los espacios presentables dentro de la escuela son gracias al esfuerzo y compromiso constante de nosotros los padres. Nos interesa que nuestros hijos estudien en espacios dignos. Ayudamos con lo que podemos, pero hay cosas que se nos escapan de las manos; hace falta mucho más en este preescolar», agregó Villarroel.
Por su parte, María Rojas destacó que el paso de los años ha causado estragos en la infraestructura general, la cual requiere reparaciones urgentes en techos y áreas comunes.
«La escuela cuenta con un salón grande tipo R3 y con una construcción que quedó a medias. Esta última no cumple ninguna función y actualmente sirve como nido de animales. Le falta el techado y el mobiliario. A la fachada general le urge pintura e impermeabilización, ya que los salones se inundan con las goteras cada vez que llueve», afirmó Rojas.
Ante esta situación, la comunidad de padres y representantes hace un llamado urgente a las autoridades regionales y municipales para que atiendan las solicitudes y ejecuten mejoras integrales en este centro educativo.





Fotos | Juan Carlos Goitía