Los continuos apagones en el estado Monagas provocaron una caída del 40 % en los ingresos del sector hotelero, según informó la cámara que agrupa al gremio. La falta de un cronograma oficial de racionamiento eléctrico paraliza la operatividad de los más de 30 hoteles de la entidad, los cuales quedan incapacitados para garantizar servicios básicos a los huéspedes.
Las constantes e impredecibles fallas eléctricas obligan a los comerciantes a rechazar clientes por falta de condiciones mínimas de servicio. El gremio denuncia que la ausencia de información sobre los racionamientos agrava la crisis, provocando apagones de entre cuatro y siete horas continuas.


«Las ocupaciones han bajado muchísimo, tengo que decirle a los clientes que no puedo recibirlos porque no hay una planificación de los cortes; no nos informan y no podemos garantizar el servicio», señaló Roxana Hércules, representante del sector hotelero ante la Cámara de Comercio del estado Monagas.
La mayoría de los hoteles no cuentan con plantas eléctricas
La infraestructura para mitigar el problema es casi nula, pues, apenas dos o tres hoteles en Maturín cuentan con generadores eléctricos, sin embargo, estos equipos tampoco representan una solución definitiva debido al alto costo de mantenimiento, la dificultad para conseguir combustible y el desgaste mecánico que sufren al ser operados durante jornadas extenuantes que superan su capacidad de diseño.
«Una planta no está diseñada para estar 24 horas funcionando. Cuando son seis u ocho horas de desgaste, empiezan los problemas de reparaciones y repuestos, lo que se ha convertido en un gran problema adicional para nosotros», explicó Hércules.



Altos montos en las facturas del servicio eléctrico no tienen sentido
A la grave situación energética se suma una presión fiscal que el sector califica de insostenible. A pesar de las horas sin suministro, los hoteleros denuncian que las facturas de servicios públicos y los tributos municipales no reflejan la realidad operativa, llegando incluso con montos incrementados. Esta asfixia económica ha puesto sobre la mesa la posibilidad real de cesar actividades permanentemente.
«Podemos llegar al cierre si la situación financiera no mejora. La mayor carga que tenemos es de personal y, al no estar produciendo, probablemente muchos tomemos la decisión de cerrar», advirtió la vocera.
El sector mantiene la esperanza puesta en una posible reactivación de la industria petrolera y gasífera en la región, lo que podría elevar la ocupación a un 80 % a largo plazo. Mientras tanto, los hoteleros continúan diseñando paquetes y alianzas con operadores turísticos del Delta para intentar subsistir en un escenario que definen como sumamente complejo.
Fotos | Juan Goitía