Los productores agropecuarios del estado Monagas enfrentan un panorama grave debido a las constantes fallas en el suministro de energía eléctrica y las prolongadas dificultades para acceder al combustible. Esta combinación de factores pone en riesgo no solo la operatividad de las fincas, sino también la vida del ganado y la conservación de los productos lácteos en la región.
José Antonio Adrián, presidente de la Asociación de Productores Integrales de Monagas (Asoprimo), describió el severo impacto que los cortes de luz tienen sobre la actividad diaria en las unidades de producción, donde la falta de energía paraliza sistemas vitales.
«El ganado por lo menos por hambre no revienta, pero por sed sí revienta. Si no les tengo el agua a tiempo porque se va la luz, la situación se complica. Aparte, esas bombas, con esa subida y bajada de voltaje, se queman; y el caso de los equipos de ordeño es igual, también se queman», detalló el presidente de Asoprimo.
Situación que enfrentan por el gasoil
El líder gremial señaló que la inestabilidad del fluido eléctrico obliga a los productores a depender exclusivamente de plantas de generación interna, sin embargo, esta alternativa se ve severamente limitada por los largos períodos de sequía en la distribución de gasoil, el cual llega a las fincas a cuentagotas y tras meses de espera.


«Hubo una jornada de gasoil después de 70 u 80 días. Cuando tú oyes que van a cargar 37.000 litros para el sector pareciera una gran cantidad, pero la realidad en el campo es otra. Un solo tractor pasando rotativa desde las 7:00 de la mañana se apaga a las 5:00 de la tarde habiéndose chupado 200 litros. Los 37.000 litros se quedan sumamente cortos cuando la demanda real era de 55.000», explicó Adrián.
Industrias lácteas de la región
Adrián explicó que la situación es de tal magnitud que incluso las grandes industrias lácteas de la región han tenido que desconectarse casi por completo del Sistema Eléctrico Nacional para evitar que sus millonarias inversiones en tecnología se conviertan en pérdida total debido a los apagones.
«El caso de Bufalinda, que es el ordeño de búfalos más grande de Latinoamérica e invirtió 6 millones de euros en sus equipos, ellos están trabajando con tres plantas propias porque los equipos se les estaban quemando. Prácticamente no consumen luz de Corpoelec, sino solo para sus oficinas. Pero imagínate lo que es funcionar las 24 horas del día con plantas, ¿cuánto gasoil necesitan? y es una exigencia de todos los días», alertó.


Insiste en el cronograma de racionamientos
A su vez, el presidente de Asoprimo instó a las autoridades gubernamentales a establecer un cronograma de distribución de combustible y de los racionamientos que sea verdaderamente continuo y previsible. Aseguró que la constancia en el suministro permitiría regularizar el mercado, evitar el acaparamiento por urgencia y garantizar que el sector agropecuario pueda mantenerse en pie.
Fotos | Juan Goitía