La temperatura media de la superficie oceánica global alcanzó un máximo histórico de 21,1 °C durante el pasado fin de semana, superando la marca previa de 21,09 °C registrada en marzo de 2024. El hallazgo fue confirmado por el Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S) de la Unión Europea, organismo que atribuye este repunte a la acumulación sostenida de emisiones de gases de efecto invernadero y a la influencia del fenómeno El Niño.
El informe destaca que este inusual incremento ocurre fuera de la ventana estacional habitual (marzo-abril), presentándose en pleno mes de agosto. Según Samantha Burgess, estratega climática del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, la frecuencia de las olas de calor marinas se ha triplicado desde los años noventa, sometiendo a una presión crítica a los ecosistemas marinos y a las poblaciones costeras.
El monitoreo satelital refleja que la temperatura de la superficie oceánica se ha elevado 0,42 °C desde 1993, afectando con mayor severidad a regiones como el mar Báltico, el mar Negro y el océano Ártico. Este aumento altera la mezcla de nutrientes en el agua, acelera la degradación de arrecifes de coral y potencia la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos como ciclones y huracanes.
Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) advirtieron que los niveles de calor registrados en los veranos recientes refuerzan la urgencia de consolidar sistemas globales de alerta temprana frente al colapso climático.
Con información de Primicia