Una severa tormenta de granizo golpeó el estado de Arizona con piedras de hielo que alcanzaron entre 5 y 7,6 centímetros de diámetro, una dimensión comparable con la de pelotas de golf.
El fenómeno meteorológico provocó graves daños materiales en la infraestructura y en propiedades particulares. El impacto constante de los bloques de hielo dañó tejados, destrozó ventanas de inmuebles y causó importantes abolladuras en la carrocería de diversos automóviles.
El evento climático vino acompañado por intensas ráfagas de viento. Esta condición atmosférica incrementó de forma considerable la amenaza de tornados y de inundaciones repentinas en las zonas afectadas.
Ante la gravedad del escenario, las autoridades locales emitieron alertas de tornado por primera vez desde el año 2010. El aviso oficial instó a los residentes a refugiarse de inmediato y a permanecer alejados de las ventanas para resguardar su integridad física.
Vía VTV