Las intensas lluvias y fuertes vientos de Basyang dejaron las calles cubiertas de barro y escombros en el norte de la isla de Mindanao, al sur del archipiélago filipino. En los barrios bajos, muchas familias se vieron forzadas a trasladarse a pisos superiores o a centros de evacuación.
En la ciudad de Cagayan de Oro, cuatro miembros de una familia fallecieron en un deslizamiento de tierra, mientras que en la ciudad de Iligan una persona falleció de un paro cardíaco, tras inundarse su apartamento, según reportan los medios locales. Ambas urbes se encuentran en la isla de Mindanao.
En total, más de seis mil personas fueron evacuadas de las zonas de riesgo. Las autoridades advierten que, pese al debilitamiento de la tormenta, continúa elevado el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra.
En Filipinas aún permanecen los recuerdos de recientes desastres naturales. A principios de noviembre de 2025, el tifón Kalmaegi y el supertifón Fung-Wong azotaron el país, lo que dejó más de 300 fallecidos.
Vía VTV