Un ataque con drones rusos contra un autobús que transportaba trabajadores de una mina en la región de Dnipropetrovsk, en el sureste de Ucrania, dejó 12 muertos y siete heridos este domingo, según reportaron funcionarios del gobierno ucraniano y la compañía energética Dtek.
El ataque se produce en un contexto de creciente tensión diplomática, justo después de que el presidente Volodimir Zelenski anunciara la celebración de una segunda ronda de conversaciones trilaterales entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos. Zelenski señaló que la prioridad de Kiev es garantizar que Washington impulse medidas concretas para reducir la violencia, especialmente los ataques rusos contra objetivos civiles y militares ucranianos.
La primera ronda de negociaciones tuvo lugar en los Emiratos Árabes Unidos los días 23 y 24 de enero, sin avances significativos. Inicialmente, la segunda ronda estaba programada para el 1 de febrero, pero Zelenski confirmó que finalmente se celebrará los días 4 y 5 de febrero en Abu Dabi, aunque ni Moscú ni Washington han hecho declaraciones oficiales sobre esta fecha.
En paralelo, el conflicto continúa dejando víctimas civiles en otras regiones de Ucrania. Este domingo, un ataque en Cherkasy, en el centro del país, dejó cuatro personas heridas, mientras que Rusia reportó que un ataque con drones ucranianos en la región fronteriza de Belgorod provocó la muerte de dos civiles.
Zelenski ha subrayado que cualquier solución sobre la cuestión territorial ucraniana requiere un encuentro directo con Vladimir Putin, algo que aún no se ha concretado. Mientras tanto, los ataques a infraestructuras críticas y a la población civil continúan aumentando la presión sobre la diplomacia internacional y complican el calendario de negociaciones.
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