
A Oriana, a Francisco y a Baudilio Villahermosa se le detuvo el tiempo el 15 de agosto de 2022. Ese día, cuatro integrantes de su familia perdieron la vida luego de que su casa ubicada en la vereda 6, de la urbanización Las Garzas, parroquia Santa Cruz, de Maturín, se incendiara.
A un año de aquel siniestro el dolor sigue siendo el mismo, sin embargo, Oriana ha aprendido a sobrellevar la partida de su mamá Beatriz Marcano, de su hermana Oliannys Villahermosa, de su sobrina Olivia y de su hija Olga Guzmán.
“No ha sido nada fácil este año, pero tampoco ha sido imposible salir adelante”, cuenta la joven de 28 años de edad, a La Prensa de Monagas.
¿Qué pasó ese día?
Un olor extraño despertó a Oriana, la hija menor de Baudilio Villahermosa y de María Beatriz Marcano. El hedor era desagradable y asfixiaba, por lo que inmediatamente abrió la puerta del cuarto para saber qué ocurría, cuando vio que un fuego consumía parte de la sala y del frente de la casa.
Rápidamente fue a la otra habitación donde estaba su papá y lo alertó de lo que estaba aconteciendo en la vivienda que, con esfuerzo, pudo construir para el bienestar de su familia, una residencia cómoda y acogedora.
El señor de 63 años de edad, corrió a la parte delantera, pudiendo solo abrir la puerta de la sala, pero la del frente le fue imposible, el incendio se lo impedía, mientras que las llamas rozaban parte de su espalda.
En otros dos cuartos estaban María Beatriz, de 57 años; su hija Oliannys Villahermosa, de 33; su hijo Francisco Villahermosa, de 32, y sus nietas Olga Guzmán, de 6; Mariana Villahermosa y Olivia De la Mónica, de 11 meses.
Sin embargo, cuando María Beatriz abrió la puerta para salir, el fuego no se lo permitió, no quedándole otra opción que quedarse encerrada en la habitación, mientras que las llamas continuaban devorando todo lo que encontraba a su paso.
Baudilio recuerda que los llamados de auxilio alertaron a los vecinos, quienes se unieron para tratar de sofocar el incendio que ya era visible en toda la calle.
Él, en medio del humo consiguió la otra llave de la puerta trasera, pues, en el pequeño patio hay una escalera que lleva al techo de la casa y colinda con la vivienda de al lado. Por ahí pudo salir junto a Francisco, Mariana y Olga. Oriana también, pero minutos después, pues, sufrió un desmayo antes de subir.
Los segundos corrían rápidamente, pero no más que el fuego. Un vecino que tiene un camión cisterna prestó el apoyo, pero el agua no fue suficiente para al menos controlar el siniestro.
El Cuerpo de Bomberos también fue notificado del hecho, cuyos funcionarios llegaron pasadas las 5:00 de la mañana y denuncian los testigos que se apersonaron con pocos implementos de prevención y seguridad.
La niña Mariana, Olga, Francisco y Oriana, fueron los primeros en ser trasladados hasta el Hospital Universitario “Dr. Manuel Núñez Tovar” (Humnt), primer centro asistencial de Monagas, pero que no tiene una Unidad de Quemados; solo un espacio ‘habilitado’ en el área de Emergencias. Tampoco cuenta con insumos para tratar a pacientes con este tipo de heridas, por lo que familiares, amigos y conocidos de las víctimas, iniciaron una campaña solidaria para colectar medicamentos.
Primeros fallecidos
Envueltas en sábanas, asfixiadas, con quemaduras en sus cuerpos inertes, fueron sacadas de su casa, María Beatriz, Oliannys y Olivia. Ellas murieron de manera instantánea. Especialistas en Administración de Desastres señalan que, probablemente, fallecieron no por las heridas provocadas por el fuego, sino ahogadas por el humo que también contiene químicos tóxicos producidos por una sustancia que arde, dañando inmediatamente los pulmones o envenenar el organismo.

Baudilio expresa que herido y en medio de su desesperación, parado frente a su casa, se imaginaba que ya su esposa, su hija y su nieta estaban sin vida, pues, los efectivos bomberiles tardaron mucho en sacarlas de la vivienda.

Horas después, pasadas las 11:00 de la mañana, se supo de la muerte de la niña Olga Beatriz Guzmán.
Las fallecidas fueron veladas en una funeraria ubicada entre los sectores Negro Primero y 23 de Enero, dándole cristiana sepultura la tarde del martes 16 de agosto, por su parte, Baudilio, Oriana y Francisco, estuvieron tres días recluidos en el recinto hospitalario. La estadía de Mariana en el centro de salud fue un poco más extensa por la magnitud de sus heridas.

¿Qué provocó el incendio?
Las causas que provocaron este accidente nunca fueron precisadas por las autoridades pertinentes. Solo se conoce solo la versión del señor Baudilio y de sus vecinos.
Ellos explican que cerca de la casa hay unos árboles frondosos, los cuales hacían contacto con unas guayas de alta tensión, ocasionando el desprendimiento de una de ellas. Baudilio refiere que el cable de acero cayó sobre el techo, generando el incendio por toda la residencia.
Ha pasado un año
Ha transcurrido un año desde que María Beatriz, Oliannys, Olga y Olivia trascendieron a una mejor vida, pero su partida, a su vez, dejó un hogar roto y devastado.
En estos 365 días muchas ha sido las situaciones que los sobrevivientes de la familia Villahermosa han tenido que enfrentar, sin embargo, Dios ha colocado a personas que han sido instrumentos para su restauración y el camino ha sido más llevadero.
La psicólogo Doris Goitte, perteneciente al Centro Psiquiátrico de Maturín, ha sido una bendición en la vida de Oriana, de su papá y de su hermano. Ella los ha ayudado a afrontar lo ocurrido y hacerle frente a la vida.
También durante los primeros ocho meses, miembros de su familia les brindó un techo, mientras que con esfuerzo hacían reparaciones en aquella casa que quedó en ruinas.
“Tuvimos que sacar escombros y lavarla. Fue una tarea dura pero no imposible ya que también contamos con el apoyo de muchos vecinos y allegados”, cuenta Oriana.
A los 10 meses de la tragedia, el Gobierno regional les hizo entrega de una vivienda y aunque parece que fue ayer lo sucedido, los Villahermosa poco a poco han podido salir adelante con su emprendimiento “Betty Bakers”. Familiares, clientes y vecinos se han vuelto parte de ellos.
“Espero que este suceso sea el abrazo de todas las noches a la persona que tienes al lado y el agradecimiento a Dios por un nuevo despertar. La vida nos dio un golpe fuerte, pero también nos enseñó que todos tenemos un propósito y por eso seguimos aquí, por ese propósito nos toca seguir despiertos, agradeciendo, luchando y viviendo cada día”, puntualizó Oriana.