Residentes de la urbanización Fundemos, ubicado en la parroquia Alto de Los Godos de Maturín, denuncian la difícil situación que enfrentan debido a la falta prolongada del servicio de agua potable.
Gustavo Inima, residente afectado de la zona, explicó que el sector padece una irregularidad crónica en el suministro. Tras años de inoperatividad total, el servicio mostró una leve mejoría entre diciembre y principios de febrero de este año, aunque de manera insuficiente el agua llegaba solo por las mañanas y la válvula era cerrada sistemáticamente antes del mediodía.
«Tenemos alrededor de cuatro o cinco años que el servicio no funciona, venía en la mañana y a las 11:00 ya trancaban la válvula», señaló Inima.



La situación se agravó a finales de febrero 2026 cuando la empresa Aguas de Monagas emitió un comunicados a los vecinos exigiendo el pago de hasta 48 recibos acumulados, a pesar de que los vecinos no han gozado de un servicio estable.
Cobro de recibos atrasados
“Cómo nos van a exigir que paguemos 48 recibos si en la actualidad el suministro es nulo o llega a «medias» y empeora hacia las zonas bajas, mientras que en las partes altas de la urbanización el líquido no llega nunca. Muchos vecinos acá se quejaron, ¿cómo vas a cancelar un servicio que no estás disfrutando?», Aseguró.
Los habitantes han tenido que recurrir a costosos «paliativos» como la contratación de camiones cisterna, cuyo costo ronda los 15 dólares por llenar un tanque y tres tambores, una cifra un poco elevada para una comunidad compuesta mayoritariamente por adultos mayores.



Aquellos que no pueden costearlo se ven obligados a cargar agua en carruchas y botellones desde sectores aledaños como Fundemos 3 o la Avenida del Ejército.
«Este es un urbanismo que se quedó con puros viejitos y ese poco de adultos mayores cargando agua para tener lo básico, que es para cocinar y para tomar», lamentó Inima.
La comunidad hace un llamado a la empresa Aguas de Monagas para que se activen los pozos de la zona además se instalen las bombas y transformadores necesarios.
Fotos/Juan Goitía