
Luego de que la Alcaldía de Maturín y la Gobernación del estado Monagas anunciaran la instalación de un gabinete de gestión para servicios comunitarios, los habitantes del sector Santa Inés alzaron su voz. Los vecinos hicieron un llamado urgente a las autoridades para que atiendan de manera inmediata las graves deficiencias que deterioran su calidad de vida.
La principal denuncia de la comunidad es el colapso del sistema de aguas servidas. Según los residentes, el proyecto nunca se conectó de forma adecuada a la tubería principal, lo que genera desbordamientos constantes de aguas negras.



«En un principio se ejecutó el proyecto de las cloacas, pero nunca funcionó porque no lo conectaron al colector principal que pasa por el caño. En algunas partes le cayó basura, lo taparon y por eso cuando llueve todo se rebosa», explicó Vladimir Marín, habitante del sector.
Esta situación ha creado un foco permanente de contaminación y riesgos epidemiológicos. Antonia Moreno, otra vecina afectada, alertó sobre las consecuencias en la salud pública.
«Ahorita hay brotes de dengue y paludismo debido a esas aguas negras que llevan meses corriendo por las calles, afectando gravemente a los niños y a las familias».
Vialidad destruida y calles a oscuras
A la crisis de salubridad se suma el deterioro total de la vialidad y la falta de aceras, las cuales quedaron inconclusas en gestiones anteriores. Asimismo, los residentes señalaron graves fallas en el alumbrado público. Aunque la propia comunidad ha instalado luminarias en varias ocasiones, las constantes fluctuaciones eléctricas las han quemado, dejando las calles en penumbras y comprometiendo la seguridad nocturna.
Ante este panorama, los pobladores de Santa Inés exigieron que la visita gubernamental no se quede en promesas o formalidades institucionales, sino que se traduzca en soluciones concretas e inmediatas.