Luego del violento ataque registrado contra Carlos Rodríguez, conocido enfermero, asistente de bioanálisis y emprendedor del sector La Cruz de Maturín, los habitantes de la calle Arismendi rompieron el silencio para exigir justicia y una intervención policial inmediata. El suceso, que dejó a la víctima con más de 25 heridas de arma blanca, ha despertado una profunda indignación en una zona que históricamente se había considerado pacífica.
El hecho ocurrió aproximadamente a la 1:00 a.m. de este miércoles 4 de noviembre, cuando sujetos desconocidos irrumpieron a la fuerza en la vivienda del profesional para agredirlo con saña y despojarlo de sus pertenencias, entre ellas una motocicleta marca Bera, modelo SBR. Tras el incidente, Rodríguez fue trasladado de emergencia al Hospital Universitario «Dr. Manuel Núñez Tovar» (Humnt), donde permanece bajo estricta atención médica.
Clamor por seguridad vecinal
La saña del suceso ha encendido las alarmas entre los residentes, quienes manifestaron su vulnerabilidad ante el avance de la delincuencia. Los vecinos recalcaron que es indispensable contar con presencia policial regular y patrullaje constante para prevenir que tragedias de esta magnitud se repitan en la comunidad.
«Esta comunidad es muy sana; teníamos años sin escuchar sobre un hecho tan lamentable. Él es un buen muchacho, trabajador y honrado, el único sustento de su mamá», expresó Rosario Jiménez, vecina del sector. Jiménez relató que fueron los ladridos continuos de los perros los que alertaron a la cuadra en plena madrugada: «Al salir, vimos al vecino pidiendo auxilio desde la entrada de su casa. Nos tocó romper la puerta y auxiliarlo».
Una familia desamparada
Más allá del repudio al hecho delictivo, la principal preocupación de los habitantes radica en el drama familiar que ha desencadenado este ataque. La comunidad se ha tenido que organizar a contrarreloj para brindar apoyo y alimentos a la madre de la víctima, una adulta mayor de 74 años con condición de esquizofrenia, quien dependía exclusivamente de los cuidados y del sustento económico que Rodríguez generaba con su trabajo y la venta de tortas.
Mientras la víctima lucha por recuperarse en el principal centro asistencial de Monagas, los residentes esperan que las investigaciones de las autoridades policiales avancen con celeridad para dar con el paradero de los responsables y devolver la tranquilidad a la calle Arismendi.




Fotos | Juan Carlos Goitía