Unos 200 mineros artesanales del sur del país cambiaron las galerías subterráneas, donde arriesgan su vida en busca de oro, por las grandes montañas de escombros en La Guaira, para ayudar a recuperar los cuerpos de las víctimas que dejó el doble terremoto que azotó esta zona costera el 24 de junio.
Tras 13 días de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon al país, familiares de los desaparecidos siguen allí. Entre las ruinas de cientos de edificios desplomados, algunos todavía guardan la esperanza de hallar a los suyos con vida, mientras otros solo esperan poder enterrarlos.
Un contingente de mineros, disperso entre la extensa área afectada, se mantiene en la zona cero desde el jueves 25 de junio.
Aarón Reyes, de 29 años, comentó que desde su llegada ha trabajado en las ruinas de tres edificios.
En uno de ellos localizaron a un sobreviviente. Contó que a su llegada descubrieron dos cadáveres. Seguidamente, unos compañeros que estaban rastreando el área, encontraron a un niño de 12 años con vida y que una vez contactaron con el niño, volvieron a llamar a los rescatistas internacionales que estaban en el área. De esta manera,el Equipo de Búsqueda y Rescate (USAR) de República Dominicana, con el debido equipo y conocimiento, asumió el rescate del menor.
Estructuras de las minas

Fotografías aéreas de la zona Caribe, en Caraballeda, muestran un sinfín de orificios circulares y toldos improvisados con tela para protegerse del sol, tal como se observa en los yacimientos mineros.
En este lugar, durante los primeros días, los mineros ayudaron a los familiares a cavar esos accesos utilizando su experiencia, y en ocasiones, contradiciendo las recomendaciones de los rescatistas oficiales, quienes desaconsejan entrar por riesgo de nuevos desplomes.
El riesgo continúa
Antes de ingresar, los mineros colocan cuñas de madera para estabilizar las estructuras y posteriormente descienden entre el concreto utilizando cuerdas, una técnica idéntica a la que emplean en los yacimientos.
«Vinimos con valentía a asumir estas tareas de recuperación», afirmó Reyes, tras explicar que trabajar en las minas es muy distinto a hacerlo en las ruinas, «porque aquí tienes que tener idea e imaginación para salir vivo», mientras que en las minas diseñan el espacio en el que estarán.
Muchas de las estructuras colapsadas en las que aún este martes trabajan los mineros continúan sufriendo desplazamientos y, de acuerdo con bomberos y socorristas, son totalmente inseguras.
Pese al peligro y a que el aire en el lugar se vuelve cada vez más pesado por la descomposición de los cuerpos, siguen removiendo bloques de cemento junto a las familias, despejan áreas e intentan acceder a cada departamento, guiándose por el reconocimiento de baldosas, fragmentos de paredes o algún documento.
Una vez adentro, explican que para detectar la ubicación de las víctimas se guían por los indicios del terreno, la humedad y la presencia de moscas o gusanos; en cuanto hallan estas señales, avanzan en esa dirección.
Familiares y mineros

Para los familiares de las víctimas, el apoyo ha sido crucial. «Nos llegó un grupo de mineros como de cinco personas a las que les debo todo. Me han ayudado bastante a avanzar más de la cuenta, porque yo nunca había cargado un pico, una pala o una mandarria, yo no sé nada de eso», comentó Juan Andrade, cuya familia y vecinos quedaron bajo los escombros.
En algunos edificios, la labor de búsqueda de cuerpos recae sobre sus hombros y los de los familiares, muchos de los cuales se oponen a las demoliciones, mientras los bomberos aportan sugerencias y apoyan la extracción de los cadáveres.
«Vamos poco a poco aportando nuestro grano de arena, para sacar a nuestra gente de los escombros», sentenció Wilmer Mata, de 32 años, remarcando que los mineros están allí para ayudar.
Según lo publicado por el jefe del Estado Mayor para campamentos transitorios y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, las cifras reflejan la magnitud de la catástrofe que atraviesa el país, acumulando un total de 3.685 personas fallecidas y 16.740 heridos reportados hasta la fecha. El monitoreo sismológico adscrito a las autoridades indica, además, que se han registrado 1.076 réplicas en las zonas afectadas, manteniendo activos los protocolos de prevención y resguardo estructural.
Vía Últimas Noticias