Hay preocupación en el mundo de la música luego de que se informara que el reconocido cantautor y trombonista estadounidense Willie Colón fue ingresado de urgencia a un centro médico el pasado 18 de febrero, tras presentar problemas respiratorios.
De acuerdo con la activista y bloguera salsera Juana Peña, quien dio a conocer la información a través de su cuenta de X, el artista, de 75 años, permanece hospitalizado en el Lawrence Hospital, en Bronxville, Nueva York, y su estado de salud es delicado.
“Llama la atención que alguien tan activo en sus redes sociales no registre interacción desde hace cuatro días. Estaré pendiente de cualquier actualización oficial para compartirla por aquí”, señaló Peña.
Lo cierto es que Willie Colón no ha publicado ni registrado actividad digital en los últimos días, un hecho que sus seguidores consideran inusual, ya que suele mantenerse activo y compartir contenidos, especialmente en su cuenta de Instagram.
Willie Colón, una de las grandes leyendas de la salsa
William Anthony Colón Román nació con la genética musical boricua heredada de sus padres puertorriqueños —William, obrero de fábrica, y Aracelly, ama de casa—, pero creció en el barrio latino del Bronx, en Nueva York. Fue allí donde, desde niño, se formó entre los ritmos populares de Puerto Rico, arrullado por la voz de su abuela paterna, Toña, quien sin proponérselo educó su oído y lo encaminó muy temprano al estudio de la trompeta y el clarinete.
A los 14 años, su admiración por Mon Rivera lo llevó a inclinarse definitivamente por el trombón, un instrumento de sonido fuerte y agresivo con el que terminaría de marcar su identidad musical. Ese timbre se convertiría en uno de los sellos con los que Willie Colón condimentó el movimiento musical, social y político que fue la salsa en la Nueva York de los años sesenta.
Su apodo, El malo, encajó a la perfección para definir a un compositor que puso música y ritmo al universo de marginalidad y rebeldía del gueto en el que creció —o, más bien, en el que sobrevivió—. Delincuentes, prostitutas, pobreza y miseria aparecieron retratados en sus canciones, como en Lo mato, una obra duramente criticada en su momento por unas letras y carátulas que, según muchos, incitaban a la violencia.
Con apenas 15 años, en 1965, Colón ya se había lanzado a las calles para abrirse paso entre las estrellas de la salsa. Dos años después, Jerry Masucci y Johnny Pacheco, fundadores de la Fania All Stars, lo convocaron para integrar la mancuerna más emblemática del género: Héctor Lavoe y Willie Colón.
Durante ocho años y 14 discos, esta dupla marcó un antes y un después en la historia de la salsa. Desde El malo (1967), su primer gran éxito, hasta alcanzar el punto más alto del género, la combinación del tono pícaro y desgarrado de Lavoe con la melodía tradicional boricua, atravesada por el sonido urbano y contundente de Nueva York, definió una época.
La imagen de malos y vagos que Willie Colón alimentó con sus letras y carátulas les dio fama, pero también problemas. La provocación era parte del personaje y, en más de una ocasión, esa fama los llevó a conflictos en las calles, como ocurrió en una recordada pelea en Connecticut, Estados Unidos.
Vía Globovisión