En el corazón del municipio Arismendi, donde el azul profundo del Caribe se encuentra con las arenas doradas de la Isla de Margarita, se libra una batalla silenciosa, pero vital, por la biodiversidad.
Playa Guacuco, reconocida por su oleaje constante y su belleza escénica, no es solo un destino predilecto de los temporadistas. Es, ante todo, un útero natural para las tortugas marinas, especialmente de la especie cardón, que cada año regresan a estas costas para cumplir con el ciclo ancestral del desove.
Ante la proximidad de la Semana Santa, las autoridades municipales y especialistas ambientales encendieron las alarmas de la conciencia, estableciendo una hoja de ruta clara: el disfrute humano no puede ser a costa de la supervivencia de la especie.
Una tortuga marina es un símbolo de carisma natural para el ciudadano común; sin embargo, para especialistas como Pedro Vernet, su presencia es el engranaje que mantiene viva la maquinaria de la playa. “Las tortugas aportan energía vital. Desde los huevos que no llegan a eclosionar hasta los tortuguillos que sirven de alimento a otras especies, se crea una cadena trófica y ecológica que mantiene las playas funcionando”, explica Vernet.
El experto enfatiza que el beneficio de proteger estos quelonios va más allá de la orilla: su actividad ayuda a prevenir la erosión costera; mantiene la salud de los arrecifes de coral y las praderas de fanerógamas marinas (pastos marinos), ecosistemas críticos para la pesca y la transparencia del agua que tanto atrae a los turistas.
La protección no es solo retórica; se traduce en patrullajes nocturnos y de madrugada. La recién creada Brigada de Protección de Playa Guacuco se ha convertido en el escudo de estos reptiles.
Luis Caraballo, integrante de este grupo, describe la labor de monitoreo 24/7 con recorridos para identificar nidos frescos. Gestión de riesgos, reubicación de nido desde zona de alto tráfico o peligro. El vivero de Guacuco es un espacio controlado donde los huevos son trasladados para garantizar que la eclosión ocurra lejos de depredadores o del pisoteo humano.
El desafío para la alcaldía del municipio Arismendi es gestionar 3 km de costa de libre acceso que, en temporada alta, recibe a miles de personas.
Esta Semana Santa, Corpotur, Inatur y el Ministerio de Ecosocialismo realizarán operativo para controlar música, luces y el tránsito vehicular.
Vía ÚLTIMAS NOTICIAS